¿Por qué la marihuana te hace reír?


¿Por qué la marihuana te hace reír?

A veces, fumar cannabis puede hacer que te rías básicamente con cualquier cosa. Ciertas situaciones parecen mucho más divertidas cuando estás colocado. Alguna gente no puede evitar la risa cada vez que fuma, y otros simplemente son incapaces de dejar de sonreír. ¿Te suena de algo?

El cannabis tiene esta maravillosa forma de alegrarnos el día a día.

Pero hablemos de neurociencia. Los receptores CB-1 situados en tu... No, es broma.

Por decirlo de alguna forma, el cannabis nos hace cosquillas en el cerebro. A veces te hace desternillarte hasta el punto de que te falta el aliento y otras veces sencillamente te quedas pegado al sofá con una sonrisa boba. En otras ocasiones quizás te encuentres contemplando la nada con una concentración nunca vista. Pero, ¿qué hace que el cannabis nos lleve a un terreno que roza lo absurdo?

Como esto:

La creciente aceptación del cannabis terapéutico en los últimos años ha conseguido por fin comenzar a producir ciertas evidencias importantes de laboratorio. ¡Algo que es absolutamente fabuloso! Pero la neurociencia simplemente no es capaz de explicar este fenómeno. Para entender mejor por qué nos reímos debemos sumergirnos más en los aspectos de la consciencia.

¿POR QUÉ NOS REÍMOS EN GENERAL?

Se cree que la risa tiene un origen ancestral muy profundo, que se remonta a miles de años atrás, mucho antes incluso de que el ser humano viviese en cuevas y árboles. De la misma forma que los leones enseñan sus dientes y rugen, los perros y los osos aúllan, o los gorilas gruñen (casi como cualquier otro gran carnívoro en la naturaleza), nosotros solíamos enseñar nuestros dientes como muestra de miedo y agresividad. El volumen del sonido simplemente es un cuantificador audible.

¿Qué ocurre cuando te enfureces? Aprietas las mandíbulas y retraes los labios. Quizás incluso acabes perdiendo los papeles y grites. La risa es básicamente esto, aunque con una diferencia. De alguna forma extraña, el mismo mecanismo evolucionó y se convirtió en algo completamente nuevo.

Sonreímos para mostrar aceptación a los demás. Desde ahí hay varios niveles superiores que nos llevan a la risa y la carcajada. Enseñar los dientes y emitir sonidos fuertes suele ser un signo de conexión con quienes nos rodean.

La risa es una forma de comunicación no verbal y, al contrario de lo que se suele creer, no es algo exclusivo del ser humano. En todo el reino animal se han encontrado evidencias de risa en numerosos mamíferos, desde primates a ratas, y como con los humanos, normalmente la risa se asocia con las cosquillas, juegos e interacciones rutinarias en general.

Otro aspecto importante de la risa es que cuando nos reímos solemos abrir nuestras defensas y sentirnos más liberados. Sin embargo, cuando estamos heridos o necesitamos protegernos de algo, cruzamos nuestros brazos y nos ponemos en posición fetal, ¿verdad? Pues reírse es un síntoma de que nos sentimos cómodos con nuestro entorno y de que nuestra mente está relajada.

Por lo tanto, se cree que la risa tiene un profundo vínculo subconsciente entre mostrar los dientes (miedo/agresión) y el nivel de confianza. Es decir, cuando nos partimos de la risa en el sofá y terminamos en el suelo dando vueltas mientras nos agarramos a la barriga, estaríamos inconscientemente defendiéndonos de los ataques de cosquillas que sufrimos de pequeños. Suena bastante raro, pero en cualquier caso podría tener sentido.

LA MARÍA NOS RELAJA

LA MARÍA NOS RELAJA

En la estresante sociedad actual, estamos siempre alerta. Incluso más que en el pasado, cuando necesitábamos protegernos de los depredadores en la naturaleza. Los estímulos de la publicidad, los semáforos, el propio tráfico, ruidos en la ciudad, el ritmo de vida de 9 a 5, tu vecino poniendo música de mierda a horas indecentes, asesinatos y muerte en las noticias... Todo esto no ayuda.

Nos enseñan desde temprana edad a estar siempre atentos y concentrados, desde el momento en que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Esto no es algo para nada natural. Nuestros cuerpos están pensados para estar muy activos y alerta para cazar y defendernos, pero el resto del tiempo debería ser para contemplar e imaginar.

La marihuana es perfecta para dar la vuelta a esta mentalidad de alerta constante inmediatamente. Cuando consumes cannabis, tu preocupación por la alerta se desactiva y puede resultarte más fácil relajarte. Fumar un poco de hierba en buena compañía y las risas van de la mano. Es una muestra de afecto y amistad. Sin cannabis probablemente os rieseis igual, pero es que estar colocados aumenta las probabilidades de que ocurra y, en general, lo hace todo más gracioso.

En cualquier contexto social, si fumas hierba, automáticamente recibes la invitación a relajarte y liberarte de tus mecanismos de defensa habituales. Te desconectas de tu estado "normal" y puedes cambiar tu perspectiva durante un rato. A veces incluso te hace adoptar una actitud de "que le den, mañana lo hago" y dedicarte simplemente a vivir el momento por una vez.

En estos precisos instantes se descubren grandes puntos de vista sobre las cosas más insignificantes y mundanas, que ingenuamente compartimos con el mundo. Nadie se siente avergonzado, todo el mundo se ríe y se forjan grandes amistades.

Incluso con un desconocido, si de repente ambos os echáis a reír, estáis mandando una señal social de entendimiento mutuo. Se generan vínculos sociales. Haber consumido hierba generalmente ayuda mucho en esto, y posiblemente sea una de las razones fundamentales para su popularidad como actividad social. La marihuana es genial para ayudarnos a relajarnos.

Siempre se puede argumentar que la hierba estimula los centros del placer, que los cambios en la velocidad de liberación de dopamina equilibran la reabsorción de serotonina y otras consecuencias bioquímicas, pero en el fondo, la risa es algo primitivo. El cannabis sólo le da esa chispa adicional. El motivo del aumento de la diversión todavía es algo que la ciencia tendrá que explicar.