Cómo comprobar la calidad del hachís


Cómo comprobar la calidad del hachís

Valorar la pureza y los efectos del hachís puede ser un reto. A diferencia del hachís, las flores de marihuana tienen características más peculiares, como el aroma y sus capas de tricomas, que pueden servir de referencia para valorar su potencia y calidad. Aunque el hachís carece de estos rasgos diferenciadores, existen formas de determinar si es de buena calidad o no.

Cuando buscas hachís de gran calidad, es importante saber qué tipo quieres. El hachís frotado a mano y el producido con la técnica del tamizado en seco tienen propiedades diferentes, por lo que no deberías tratarlos de la misma forma. Pero en cualquier tipo de hachís deberías comprobar el aroma.

Siendo específicos, el hachís fresco de buena calidad debería desprender una cierta fragancia. Sin embargo, si el producto no está completamente seco, un olor rancio o a moho debería indicar su baja calidad. En concreto, el hachís frotado a mano o el elaborado con hielo. Además, un olor inconfundible a plástico podría significar que está contaminado.

CARACTERÍSTICAS VISUALES DEL HACHÍS DE BUENA CALIDAD

CARACTERÍSTICAS VISUALES DEL HACHÍS DE BUENA CALIDAD

Es importante tener en cuenta que cada variedad de hachís es completamente distinta. La más popular en la escena de los coffee shops se elabora con tamices en seco. Al retirar las flores se aíslan los tricomas, con los que se producirá el hachís en seco. Como resultado se obtiene un kief, que luego se compacta para conseguir el producto final.

En lo que respecta al hachís elaborado en seco de buena calidad, el aspecto puede diferir. En general, tendrá un color marrón claro, con matices dorados y textura arenosa. Sin embargo, cuando se prensa mucho suele ser de un marrón más oscuro, brillante y duro.

Si analizas el hachís en seco muy comprimido, al abrirlo deberías encontrarte un color ámbar. Asimismo, debería estar blando y maleable. Sin embargo, algún hachís en seco, sobre todo el del Líbano, podría adoptar tonalidades más rojizas que doradas.

El hachís frotado a mano es el segundo más habitual en los coffee shops holandeses. Normalmente procedente de Afganistán, la India y Pakistán, este tipo de hachís es el resultado de frotar las plantas vivas para extraer la resina pegajosa. Acto seguido, se enrolla en bolas o huevos y se dejan curar antes de consumir o distribuir.

El hachís frotado a mano debería ser suave y negro o marrón casi negro. Además, suele ser pegajoso al tacto. Sin embargo, el interior debería ser de color marrón más claro, y algunos hasta pueden tener un toque de verde. Es importante saber que un interior demasiado verde podría significar que hay un exceso de material vegetal residual.

Como hemos mencionado, el hachís frotado a mano de buena calidad, debería ser bastante duro cuando está frío, y suave y flexible cuando se calienta. Sin embargo, un hachís demasiado pegajoso, especialmente cuando está frío, puede deberse a la incorporación de aceites para aumentar el peso.

También conviene prestar atención a la posible presencia de manchas blancas de moho, que aparecen si el producto no se cura correctamente.

Otra variedad que adopta distintas apariencias es el hachís obtenido con ice-o-lator. Aunque no es tan común como otras especialidades, podrías encontrarlo prensado o sin prensar en los coffee shops. Si viene sin prensar, tendrá un color uniforme y un aspecto cristalino. Además, tendrá grumos debido al polvo coagulado. El prensado, sin embargo, debería ser entre marrón y gris o marrón oscuro.

Por otra parte, la textura suele ser blanda y ligeramente pegajosa. Algunas versiones más suaves podrían mantener su viscosidad y su forma bien definida a temperatura ambiente. Su nivel de pureza es extremadamente alto. Pero si nos encontramos con material de peor calidad, la textura puede ser más firme por el exceso de material vegetal. En cambio, esto no tiene por qué significar que la calidad no sea aceptable.

LA PRUEBA DE LAS BURBUJAS: ¿TIENES HACHÍS DE BUENA CALIDAD?

Una de las mejores formas de comprobar la calidad de tu hachís, independientemente de la variedad, es hacer la "prueba de las burbujas". El proceso consiste en coger un trozo de hash y aplicarle una llama. Si el hachís es de buena calidad, se apreciará cómo la resina hierve. Sin embargo, hasta el hachís más concentrado suele prender fuego casi instantáneamente y arde con una llama limpia.

Es fundamental saber que si el hachís queda negro tras la prueba, esto podría significar que hay contaminantes que han ardido junto con la resina. En cualquier caso, usar una llama limpia en lugar de una cerilla puede evitar que aparezca esa ceniza negra.

En cambio, si el hachís no burbujea, podría ser de baja calidad y probablemente contenga contaminantes. Por no hablar de grandes cantidades de material vegetal residual. Pero si hace demasiada burbuja, sería una señal de que se han añadido aceites. De hecho, algunos productores sin ética añaden aceites intencionadamente para crear el mismo efecto.

Cuando combinas los olores, la experiencia, el aspecto y el indicador de las burbujas, deberías ser capaz de distinguir entre hachís de buena o mala calidad. Cuando se incorporan aceites adicionales, se genera un tacto grasiento y olor a plástico.

¿QUÉ EFECTOS BUSCAS?

Los efectos del hachís varían bastante en función de la cepa utilizada. Sin embargo, el hachís de plantas poco maduras puede tener un efecto distinto del hash de las plantas más maduras, incluso siendo de la misma variedad.

El hachís "joven" suele contener una ratio de THC respecto a CBD elevado. Por lo tanto, produce un efecto más potente. De todas formas, el hachís que se cura en poco tiempo antes de venderse, también puede ofrecer efectos superiores porque menor será la cantidad de THC que se habrá degradado en CBN.

Finalmente, las cepas sativa producen una experiencia más intensa que las índica. Por desgracia, sin embargo, en varios países productores de hachís se está reduciendo la diversidad genética al introducir variedades foráneas. Si tenemos esto en cuenta, predecir los efectos del hachís ahora puede ser un desafío.

Como curiosidad podemos mencionar que los resultados con ice-o-lator pueden verse alterados según el calibre del filtro. Sobre todo en variedades híbridas. La razón es que índicas y sativas tienen diferentes tamaños de tricomas.

Es decir, las sativas suelen tener tricomas pequeños, mientras los de las índicas son más grandes y las híbridas tienen tricomas de ambos tamaños. Por eso, los tricomas más grandes podrían separarse de los más cortos durante el proceso.