Nueva ley canadiense: ¿Legalización o prohibición 2.0?


Nueva ley canadiense: ¿Legalización o prohibición 2.0?

El mundo observa con expectación mientras Canadá se prepara para convertirse en la primera nación del G20 en "legalizar" el cannabis a nivel federal. El actual gobierno liberal utilizó la legalización del cannabis como concepto clave de su programa electoral del 2015. Sin embargo, desde su llegada al poder, no ha hecho mucho por cumplir sus promesas ni por enfrentarse de forma apropiada a los problemas del comercio del cannabis medicinal.

¿Cómo esperan acertar con el segundo programa cuando no lo hicieron con el primero?

¿Se intimidará a la gente que ha liderado el movimiento durante décadas mediante la desobediencia civil para que abandonen el comercio en favor de las grandes compañías?

¿Veremos finalmente el surgimiento de un mercado "recreativo"? Vamos a averiguarlo…

¿CÓMO EMPEZÓ TODO?

En julio de 1996, un epiléptico de 42 años de Toronto, llamado Terry Parker, fue acusado de posesión y cultivo de marihuana. Parker fue declarado inocente en julio de 1997, debido a la validación de su necesidad médica de cannabis como forma de controlar los ataques. El caso fue impugnado por el gobierno, pero la decisión fue confirmada por el Tribunal de Apelación de Ontario en diciembre del 2000.

En lugar de volver a intentar apelar ante el Tribunal Supremo, el gobierno aceptó la derrota y promulgó una legislación para que el cannabis medicinal fuera accesible para todos los canadienses; lo que llevó a cabo en junio del 2001 mediante la introducción de las Medical Marijuana Access Regulations (MMAR). Estas normas permitían:

  • Que una persona autorizada produjera su propio cannabis
  • Que una persona autorizada designara a otra para producir su cannabis
  • Que una persona autorizada comprara cannabis de un sólo productor comercial contratado por el gobierno, a $5 dólares por gramo o 30 semillas por $20

Las MMAR fueron llevadas de vuelta a los tribunales en virtud de diversas impugnaciones constitucionales, alegando que el programa era demasiado complicado para que los pacientes se inscribieran en él, y que los canales de acceso legal disponibles no satisfacían las necesidades de los pacientes. De cualquier forma, las inscripciones aumentaron de menos de 500 pacientes en el 2002 a más de 26.000 en el 2012. Con el tiempo, el gobierno alegó que el creciente costo que suponía proporcionar marihuana a los pacientes, y la desviación delictiva del abuso de licencias, obligaron a realizar importantes cambios al programa.

COMIENZA LA FIEBRE VERDE

En diciembre del 2012, el gobierno trató de eliminar los derechos del paciente para producir su propio cannabis y designar a otra persona que lo produjera, anunciando la introducción de las Marihuana for Medical Purposes Regulations (MMPR). El 1 de abril del 2014, las MMPR entraron en vigor, dejando las necesidades de los pacientes a merced de entidades privadas de capital riesgo. Como resultado, el precio del cannabis subió una media del 71% y hubo una escasez generalizada debido al fracaso del mercado legal para satisfacer las necesidades de abastecimiento de los pacientes.

Esta decisión fue inmensamente criticada y mal recibida por los que dependían de una producción designada o personal, y con el tiempo condujo a otro desafío constitucional (R v Allard). En febrero del 2016, se dictaminó que las MMPR vulneraban el derecho de acceso de los pacientes. El gobierno cedió y tuvo seis meses para volver a introducir el derecho de los pacientes a producir su propio cannabis y designar a otra persona para producirlo, cosa que se hizo mediante la introducción de las Access to Cannabis for Medical Purposes Regulations (ACMPR) en agosto del 2016.

EL SALVAJE OESTE DEL CANNABIS

EL SALVAJE OESTE DEL CANNABIS

Durante el verano del 2016, se dio un significativo aumento en el número de comercios ilegales que vendían marihuana en varias ciudades canadienses (Vancouver, Toronto y Ottawa). La tolerancia con estos comercios variaba de un municipio a otro. Sin embargo, a pesar de la ejecución de varias redadas dirigidas por diversas fuerzas del orden, el "mercado gris" canadiense ha continuado expandiéndose junto a más de 26 productores con licencia.

Los productores autorizados han invertido millones de dólares en sus operaciones, pero sólo pueden vender cannabis por correo a pacientes registrados. Mientras que el mercado gris tiene una inmensa ventaja competitiva, ya que no está obligado a someter sus productos a pruebas de laboratorio, pagar impuestos, conservar historiales clínicos, ni adherirse a ninguna norma reguladora de ningún tipo. Los comercios ilegales obtienen su suministro de cultivadores que venden sus "excedentes" de una producción con licencia bajo las ACMPR.

A pesar de las victorias en los tribunales, el abuso de licencias de producción para suministrar a los comercios ilegales ha provocado conflictos con la mayoría de médicos. Algunas clínicas se niegan a comentar nada sobre las licencias de producción personal o designada. Otras clínicas han optado por cobrar tasas anuales de unos 400 dólares por las licencias de producción.

Una de las preocupaciones de los pacientes a quienes se ha negado el derecho de obtener su licencia de producción, es que las clínicas están aceptando comisiones procedentes de parte de las ventas que proporcionan a productores autorizados; otro reto que actualmente se está llevando a cabo en el tribunal federal para investigar precisamente esto.

AHORA EL GOBIERNO SE INVOLUCRA

AHORA EL GOBIERNO SE INVOLUCRA

En junio del 2016, el gobierno liberal de Justin Trudeau anunció la formación de un "equipo de trabajo federal" del cannabis compuesto por científicos y expertos en política pública, al que se asignó la tarea de investigar los problemas relativos a la legalización de la marihuana recreativa. Mientras este grupo llevaba a cabo su investigación, continuaba el juego del gato y el ratón entre las tiendas ilegales que abrían y la policía que las cerraba.

Aunque parece que el gobierno va a cumplir su promesa, se ha resistido a despenalizar el cannabis en el ínterin; decisión que ha provocado más de 56.000 arrestos relacionados con el cannabis desde su ascenso al poder.

El grupo de trabajo liberal publicó su informe en diciembre del 2016, para decepción de los que esperaban su anuncio. En él se incluía:

  • Establecer la edad mínima nacional para consumir cannabis a 18 años de edad
  • Limitar la posesión personal de marihuana recreativa a un máximo de 30 gramos
  • Determinar límites equivalentes a la posesión y venta para las formas no secas del cannabis
  • Diseñar un régimen fiscal basado en la potencia del THC para desincentivar la compra de concentrados de alta potencia
  • Limitar la escala del cultivo personal a un máximo de cuatro plantas por residencia con una altura máxima de 100cm por planta
  • El requisito de utilizar paquetes anodinos que sólo lleven el nombre de la empresa, nombre de la variedad, precio, potencia y cualquier otra advertencia aplicable

¿Y AHORA QUÉ?

Cuatro meses más tarde, justo antes de la celebración no oficial del 4/20 del 2017, el gobierno federal ha presentado el proyecto de ley C-45 (El Cannabis Act). Las ventas de marihuana recreativa no comenzarán hasta el verano del 2018. También ha declarado que las ACMPR permanecerán igual y sólo se volverán a evaluar en un plazo de cinco años. Para disgusto del público, el nuevo proyecto de ley sobre el consumo "recreativo" sigue las recomendaciones del grupo de trabajo federal.

Aunque nadie ha abogado por una reducción de la edad de consumo, los consumidores se sienten frustrados por la propuesta de una producción arbitraria y los límites de la posesión. Los canadienses se están dando cuenta de que su voto a favor de la legalización se ha usado para crear un nuevo régimen restrictivo donde los intereses de las grandes empresas priman por encima de los consumidores.

Las provincias canadienses tienen cierta flexibilidad para determinar sus propias normas para los negocios minoristas. Sin embargo, la mayoría del control la tiene el gobierno federal, que vigila a quién se adjudican las licencias de producción comercial. Se han presentado más de 1200 solicitudes de producción comercial y, hasta la fecha, sólo se han aprobado 43. Lamentablemente, la falta de eficacia y franqueza de las restricciones en torno a la producción legal han potenciado aún más el mercado ilícito de cannabis.

SE AVECINAN MALOS TIEMPOS

Los productores del mercado gris siguen pensando que el reto de la regulación es mayor que el riesgo de ser arrestado; aunque la Bill C-45 busca aumentar el castigo por la producción ilegal de cannabis con hasta 14 años de cárcel. En cualquier caso, la lucha interna entre las compañías de cannabis legal e ilícito se ha convertido en algo demasiado normal. La situación sólo puede ir a peor para todo el mundo, si no se produce un cambio significativo en la forma en que todos trabajan juntos para desafiar los onerosos controles gubernamentales.

La Universidad de Ottawa estima que 2,3 millones de canadienses consumen marihuana de forma habitual. Un informe de Health Canada muestra que, a finales del 2016, había un total de 18 millones de gramos de cannabis almacenados en los depósitos de productores autorizados. Suponiendo que la mitad de los consumidores habituales estimados fueran a comprar la mitad del límite máximo de posesión cuando la marihuana recreativa sea legal - el suministro legal no respondería a la demanda del mercado por más de un mes.

Los riesgos de no contar con una cadena de suministro legal son un problema tan real como los límites a la posesión que dificultan el acceso de los consumidores. Por eso, el éxito del negocio vendrá determinado por la reconciliación de las diferencias entre los mercados legal e ilícito de cannabis. La competencia es buena para todos, y debe ser aceptada.

UN EJEMPLO CON UN TIPO NORMAL

Joe consume unos 90 gramos de cannabis por mes con fines recreativos. Joe cultiva 4 plantas de marihuana de menos de 100cm para compensar el gasto. Cosecha unos 20 gramos al mes, pero gasta $700 adicionales por mes en el cannabis que consume. Esto se traduce en un costo anual de $8400 para el cannabis que compra y otros $1600 para los gastos de producir su propia hierba.

El próximo año, Joe decide pagar $400 a una clínica para que autorice su consumo medicinal alegando que padece de un persistente "dolor de espalda". Consigue una licencia de 5 gramos por día, lo que le autoriza a cultivar entre 6 y 25 plantas - sin restricciones de altura.

La marihuana medicinal es desgravable, por lo tanto, si Joe adquiere su cannabis solamente de un productor con licencia, se ahorra $3100 en comparación con las compras del año anterior.

Si Joe decide consumir solamente el cannabis que produce, ahorrará más de 28.000 dólares durante un período de 5 años.

Nueva ley canadiense: ¿Legalización o prohibición 2.0?

EL FUTURO

A medida que los consumidores descubren lo restrictivas que son las regulaciones del cannabis recreativo propuestas, se espera que el número de pacientes medicinales aumente de forma considerable. No porque haya un aumento de consumidores medicinales reales, sino por las menores restricciones y cargas financieras impuestas a los consumidores de marihuana medicinal. Esta probabilidad se puede ver en la cantidad de casi el doble de pacientes inscritos durante el 2016.

Si se mantiene el statu quo, las grandes entidades empresariales seguirán obteniendo modestos beneficios de nuevos consumidores canadienses y las esperadas hordas de "turistas del cannabis". Pero si las regulaciones actuales no se relajan, la mayor parte del mercado canadiense seguirá siendo clandestino. De alguna manera, debemos encontrar la forma de llevarnos bien.