Principales consideraciones para empezar a cultivar marihuana


Principales consideraciones para empezar a cultivar marihuana

El cultivo de cannabis parece un proceso difícil e intimidante desde fuera. Aunque hay numerosas variables que influyen a la hora de obtener una cosecha satisfactoria, el procedimiento se puede reducir a algo muy simple. Es esencial que los cultivadores novatos establezcan unos objetivos claros antes de empezar a cultivar, para aportar cierta estructura y asegurarse de que los puntos más importantes estén cubiertos.

La práctica hace al maestro. Más adelante, podrás experimentar con diversas técnicas avanzadas y trucos para aumentar las cosechas, pero, de momento, centrémonos en lo básico. A continuación, te mostramos una lista de consideraciones y consejos fundamentales que deberás sopesar para conseguir que el proceso sea lo más sencillo y productivo posible. ¡Manos a la obra!

¿QUIERES CULTIVAR EN EL INTERIOR O AL AIRE LIBRE?

CULTIVAR EN EL INTERIOR O AL AIRE LIBRE

Tanto el cultivo interior como el exterior tienen numerosas ventajas (e inconvenientes). El cultivo interior te permite controlar prácticamente todos los factores ambientales, como la temperatura, la humedad, el agua, la luz y el flujo de aire. En cambio, los cultivos de exterior están expuestos a los elementos, y factores como la luz o el calor no se pueden manejar con tanta facilidad. Sin embargo, el gasto de un cultivo al aire libre es mínimo, ya que se utiliza mucha menos electricidad. Además, las plantas suelen tener más espacio para crecer, lo que se traduce en unas plantas más grandes y cosechas más abundantes.

Algunos cultivadores tienen la suerte de poder elegir si cultivan en el interior o al aire libre. Otros están limitados a un tipo de cultivo u otro. Si no dispones de espacio al aire libre, empieza a preparar tu operación de cultivo interior. Necesitarás unas buenas luces, un ventilador y un armario de cultivo (aunque también puedes cultivar en una habitación que tengas disponible). Elige un cuarto adecuado en una parte relativamente privada de tu vivienda y monta tu equipo.

Si decides cultivar en el exterior, elige una zona apropiada del jardín. Deberás colocar tus plantas en un área en la que reciban tanta luz solar como sea posible durante el día. Un lugar con un buen suelo también es importante si vas a cultivar cannabis directamente en la tierra.

Si no tienes más remedio que cultivar al aire libre porque vives en una zona de prohibición o la gente de tu casa no lo aprueba, puedes hacerlo en un lugar secreto. Esto se conoce como cultivo de guerrilla. Los aspectos más importantes para este tipo de cultivo son situar tus plantas en un sitio que esté expuesto a la luz del sol y lejos de áreas propensas a sufrir inundaciones y terrenos frecuentados por excursionistas.

ELIGE UNA VARIEDAD PARA CULTIVAR

Hay literalmente miles de genes de cannabis disponibles. Muchos de ellos son productos de la cría selectiva, un proceso que permite elegir los mejores rasgos de ciertas variedades y cruzarlos para crear especímenes nuevos.

La variedad que elijas dependerá de tus preferencias personales y limitaciones espaciales. Además, algunas variedades son más adecuadas que otras para el cultivo interior, y viceversa. Si vas a cultivar al aire libre, puede que desees elegir una variedad sativa o sativa dominante grande, que aproveche el espacio al máximo y produzca cosechas enormes. Pero, ten en cuenta que las sativas suelen tener un período de floración más largo que las índicas, por lo que podrían no ser adecuadas para zonas con climas fríos y otoños lluviosos.

Si vas a cultivar en el exterior y no quieres llamar la atención, o en el interior con poco espacio, prueba con una variedad índica pura o índica dominante de tamaño pequeño. También puedes cultivar una variedad autofloreciente. Estas plantas no necesitan un cambio en el ciclo de luz para empezar a florecer, son muy robustas, y van de semilla a cosecha muy rápido. Las auto son ideales para los cultivadores que buscan velocidad y una gratificación casi instantánea.

ELIGE LAS LUCES QUE DESEAS UTILIZAR

Si cultivas en el interior, necesitarás una buena iluminación para que tus plantas puedan llevar a cabo la fotosíntesis de manera óptima. Hay muchos tipos de luces para elegir, todos ellos con sus ventajas e inconvenientes.

Las LED son muy populares entre los cultivadores de interior porque su consumo es bajo, son potentes, y emiten muy poco calor.

Las lámparas fluorescentes compactas (CFL) son otra fuente de luz muy habitual. Son relativamente baratas, emiten un buen espectro de luz, y funcionan especialmente bien en espacios de cultivo pequeños, pero no son adecuadas para operaciones a gran escala.

Las luces de cultivo de sodio de alta presión (HPS) se han utilizado con éxito durante décadas, y son muy baratas y efectivas. Los inconvenientes son que generan una cantidad considerable de calor y que gastan mucha energía.

DECIDE CUÁNTA LUZ VAN A NECESITAR TUS PLANTAS

Si optas por cultivar una variedad fotoperiódica, una planta que necesita un cambio en el ciclo de luz para florecer, deberás proporcionarle un ciclo de luz distinto del utilizado con las autoflorecientes.

Para simplificar las cosas, la mayoría de cultivadores les proporcionan 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad durante la etapa vegetativa. Y una vez que han alcanzado el tamaño adecuado, cambian a un ciclo de 12 horas de luz y 12 de oscuridad, con lo que las plantas saben que ha llegado el momento de florecer. Mantén este ciclo de luz hasta la cosecha. Puedes conectar las lámparas a un temporizador para automatizar la iluminación.

DALE A TUS PLANTAS LOS FERTILIZANTES QUE NECESITAN

DALE A TUS PLANTAS LOS FERTILIZANTES QUE NECESITAN

Toda vida vegetal requiere de cierta cantidad de nutrientes para sobrevivir y prosperar. Muchas de estas moléculas son minerales que permiten que las plantas lleven a cabo sus procesos fisiológicos. Los nutrientes que necesitan las plantas se dividen en dos categorías: macronutrientes y micronutrientes. Los macronutrientes son sustancias que se necesitan en grandes dosis, y son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Casi todos los fertilizantes para plantas contienen este ratio, conocido como N-P-K. Las plantas de marihuana también necesitan micronutrientes en forma de boro, cloro, cobre, hierro, manganeso, zinc, molibdeno y níquel.

Cuando tengas más experiencia, podrás elaborar tus propios fertilizantes con compost y otros métodos. Pero, como principiante, la opción más sencilla es comprar fórmulas ya preparadas que contengan todos estos nutrientes.

Un factor importante a tener en cuenta como novato es la "ley del mínimo". Según este principio, aunque una planta reciba todos los nutrientes que necesita, si recibe menos del mínimo de un solo nutriente, sufrirá una deficiencia. Recordar esto te ayudará a crear tus propias fórmulas en el futuro y a evitar la deficiencia de nutrientes. Pero ten cuidado de no hacer lo contrario y acabar sobrealimentando a tus plantas para compensar, ya que ambas acciones son perjudiciales.

PROPORCIONA A TUS PLANTAS UN MEDIO DE CALIDAD

En este contexto, el término medio se refiere a la sustancia en la que se cultiva el cannabis. Muy a menudo es tierra, que tal vez sea la mejor opción para el cultivador en ciernes. Otros cultivadores usan agua, lo que se conoce como cultivo hidropónico.

No todos los suelos son iguales. Algunos son de mala calidad y están desprovistos de nutrientes. Otros están repletos de minerales y tienen mejor consistencia. En general, la marihuana prefiere un suelo rico y oscuro que esté bien drenado y no se embarre.

Si vas a cultivar una variedad autofloreciente, deberás crear un sustrato más aireado y con menos nutrientes, que es lo que prefieren estas plantas. Las autos prosperan muy bien en una mezcla de compost, perlita y vermiculita.

MANTÉN EL SUELO LIGERAMENTE ÁCIDO

A las plantas de cannabis les gustan los suelos ácidos. Puedes medir el pH del suelo con tiras de papel o sondas medidoras. Lo ideal es un suelo con un pH de entre 6 y 7 que facilite la absorción de nutrientes. Si tu suelo es demasiado alcalino, añade harina de algodón o sulfato de hierro. Si es demasiado ácido, añade posos de café.

TEN CUIDADO CON LAS PLAGAS

Dependiendo del entorno de cultivo, puede que debas poner en marcha algún protocolo de control de plagas para proteger tus plantas. Los cultivadores de exterior, en especial, deberán vigilar las hojas, la superficie de la tierra y los cogollos en busca de cualquier bicho.

No todos los insectos son malos. Las mariquitas y los estafilínidos se alimentan de otras amenazas para el jardín, como los ácaros y la mosca del mantillo. Te recomendamos utilizar controles orgánicos de plagas, nunca sintéticos. Al fin y al cabo, vas a fumar el producto final. Para cualquier problema de plagas en las hojas, usa un pulverizador con una solución de aceite de nim. Garantizar la buena salud de las plantas también previene ciertas plagas, evitando las condiciones propicias para la cría.

Para plagas más grandes como los ciervos y otros mamíferos, lo mejor es colocar cercas de alambre de gallinero u otros sistemas de protección estructural.

SEÑALES DE QUE LA COSECHA ESTÁ LISTA

Tras todo el tiempo y energía invertidos en el cultivo, es esencial cosechar en el momento oportuno para obtener unos cogollos en su mejor punto de madurez. Hay numerosas señales que indican que ha llegado la hora de cosechar tus flores.

El mejor método es observar los tricomas. Los tricomas son unas pequeñas glándulas productoras de resina que se encuentran en las flores y las hojas. Son muy difíciles de ver a simple vista, pero los puedes observar con una lupa barata. Vigila los tricomas durante la fase de floración. Al principio, serán translúcidos, pero con el tiempo se volverán opacos, y después, ámbar. Para obtener la máxima potencia, cosecha tus plantas cuando la mayoría de los tricomas estén opacos.

Otra forma de saber si tus flores están maduras es observando unos pequeños pelos conocidos como pistilos. Empiezan siendo blancos y adoptan un tono naranja a medida que maduran. Cuando cerca del 75% de los pistilos hayan cambiado de color, habrá llegado el momento de cosechar.