¿Qué ocurre cuando un rabino, un sacerdote y un ateo fuman hierba?


Un sacerdote, un ateo y un rabino entran juntos en un estudio. Fuman una buena cantidad de hierba y pasan un rato agradable.

No, no es un chiste ni hay gato encerrado.

El rabino Jim Mirel, junto con el reverendo Chris Schuller y Carlos, que se describe a sí mismo como un "ateo homosexual conservador", se reúnen y fuman ante la cámara. El reverendo Chris agarra el bong y casi muere en el intento con su primera calada, el ataque de tos es de manual. El rabino se sienta a su lado, fumando tranquilamente su canuto. Carlos, el fumador profesional, se pega una buena calada sin despeinarse, como un jefazo.

Sin duda, tras colocarse empiezan a hablar de fe. Carlos afirma que "la ciencia ha acabado con todas esas historias", en referencia a las historias religiosas del reverendo Chris. La cosa se pone profunda rápidamente. El rabino Jim dice: "si ves la grandeza del universo, hablando matemáticamente, es imposible que no haya otras criaturas en este universo". Carlos coincide.

Lo bonito es lo bien que encajan. Sin importar sus creencias, se divierten, empiezan a bendecirse mutuamente e intercambian las típicas "declaraciones de amor".