9 Consejos para encontrar el mejor lugar para tu cultivo de guerrilla


9 Consejos para encontrar el mejor lugar para tu cultivo de guerrilla

No es ninguna sorpresa que cultivadores de cannabis de todo el mundo estén buscando nuevos métodos para conseguir una cosecha abundante sin tener que invertir una pequeña fortuna montando sistemas de cultivo hidropónicos. Los "cultivos de guerrilla", como se les suele conocer cariñosamente, son plantaciones de cannabis en la naturaleza, lejos de las comodidades del hogar o el cultivo de interior.

Aunque no sea una ciencia exacta, el cultivo de guerrilla puede terminar produciendo una gran cosecha de flores aromáticas y ricas en cannabinoides. Merece la pena estudiar los factores de los que depende el éxito de una operación. Desde dónde plantar hasta qué protocolo poner en marcha para conseguir que tu cultivo llegue a la cosecha. A continuación, hemos recopilado 9 consejos para tus operaciones de guerrilla, cómo y dónde llevarlas a cabo, independientemente de la parte del mundo donde vivas.

¡PLANIFICA!

Antes de meterte en el meollo de las operaciones de preparación de tus plantas de cannabis para cultivarlas en la distancia, es importante tener claro cómo y dónde instalar tu cultivo de guerrilla. Lo primero de todo, al escoger una ubicación, hay una serie de variables a tener en cuenta.

Recuerda, el término "guerrilla" implica discreción y organización por parte del cultivador, así que será importante escoger zonas alejadas de senderos y caminos. Así minimizarás el riesgo de que tu plantación sea descubierta.

Dicho todo esto, asegúrate de que el lugar elegido sea accesible y no tengas que lanzarte desde un helicóptero para regar y abonar tus plantas. En definitiva, tendrás que ser lo más discreto posible, pero poder vigilar tu cultivo al menos una vez a la semana.

SELECCIONA LA VARIEDAD CORRECTA

SELECCIONA LA VARIEDAD CORRECTA

Cuando decides cultivar al estilo guerrilla, estás aceptando implícitamente que cedes buena parte del control, dejando el éxito de tu plantación básicamente en manos de los caprichos de la madre naturaleza. Aún así, hay formas de optimizar tu cosecha en el clima de tu zona, como escoger cepas que se desarrollan bien en condiciones variables.

Plantéate cultivar plantas autoflorecientes, ya que son más pequeñas, necesitan menos agua y ayudan a que tus actividades pasen lo más desapercibidas posible. Las plantas autoflorecientes producen flores en función del tiempo, en lugar de depender de las condiciones medioambientales.

Este proceso ofrece al cultivador la tranquilidad de saber que ninguna variable del entorno fuera de su alcance destruirá su cultivo por completo. Aunque la concentración de THC y las cosechas del cannabis autofloreciente no sean tan espectaculares como las de las plantas por fotoperíodo, llaman menos la atención desde el aire y pueden ser atendidas por una sola persona con más facilidad.

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VALORA EL CLIMA

Asegúrate de esperar a que las heladas del invierno hayan pasado antes de plantar. Si montas tu cultivo de guerrilla y lo pierdes por una escarcha tardía, habrá sido un error muy caro y que se podría haber evitado perfectamente con una mejor planificación y un poco más de paciencia.

Ten siempre presente el clima de tu región, ya que algunas variedades se desarrollan mejor bajo ciertos patrones meteorológicos. En casi todo el norte de los Estados Unidos y Europa, el mes de mayo suele ofrecer las condiciones ideales para plantar. Septiembre y octubre serán los meses más indicados para recoger unos cogollos ya maduros y cubiertos de resina.

NO PLANTES EN ESPACIOS ABIERTOS

NO PLANTES EN ESPACIOS ABIERTOS

Podría parecer un consejo demasiado obvio. Sin embargo es un error que ha llevado a muchos cultivadores de guerrilla a exponerse al peligro de ser cazados por la policía o arriesgarse a que un explorador afortunado les robe su hierba.

Además de evitar lugares en propiedades privadas o públicas, ten siempre presente la posibilidad de ser descubierto a vista de pájaro. En muchas partes del mundo, las patrullas de las fuerzas del orden barren grandes superficies de terreno desde el aire, buscando activamente operaciones de cultivo ilegales. Por eso es tan importante cultivar plantas más pequeñas, parcialmente bajo las copas de los árboles o protegidas por las laderas de alguna montaña.

UTILIZA MÁS DE UNA UBICACIÓN

Asumiendo las amenazas naturales y humanas a las que se enfrenta tu cultivo de guerrilla, sería inteligente cultivar en varios lugares. Simplemente por si alguna de tus plantaciones no se desarrolla correctamente, es atacada por plagas o aparece arrancada. Por tanto, nunca cultives tus plantas en línea o siguiendo patrones claros, ya que la operación se camuflará mucho mejor con el resto de su entorno.

NO SIEMBRES SEMILLAS

Aunque la planta del cannabis tiene un gran vigor de crecimiento, en las primeras semanas de desarrollo es especialmente susceptible a condiciones poco favorables. Si quieres comenzar tu cultivo a partir de semillas, es recomendable hacerlo primero en interior, con una exposición a la luz controlada hasta que las plantas alcancen unos 30cm de altura.

En ese momento, se podrán transferir a tu ubicación de guerrilla escogida. Además, asegúrate de usar semillas feminizadas para evitar el riesgo de polinización. Una buena forma de sortear estos primeros problemas potenciales es conseguir esquejes.

Una vez estés preparado para plantar, asegúrate de cavar un agujero lo suficientemente grande para dar espacio para el desarrollo de cada planta. Las plantas de cannabis tienen sistemas radiculares bastante grandes y necesitan margen para prosperar. Como regla general, es mejor pasarse que quedarse cortos.

DESCUBRE QUÉ NECESITAN TUS PLANTAS PARA DESARROLLARSE

DESCUBRE QUÉ NECESITAN TUS PLANTAS PARA DESARROLLARSE

Una parte importante de seleccionar el entorno de cultivo adecuado es entender cómo afectará el medio ambiente al crecimiento y mantenimiento de tus plantas de cannabis. Al igual que en una plantación de interior, las plantas necesitarán agua, luz solar constante y fertilización para crecer.

Respecto al riego, es conveniente instalar tu plantación en algún lugar donde haya una corriente de agua, como un río o un arroyo. Sin embargo, incluso en esas condiciones, tendrás que regar las plantas directamente para ayudarles a alcanzar una cosecha máxima.

En lugar de tener que cargar litros y litros de agua entre bosques y praderas (levantando sospechas, por otra parte), deberías construir algún sistema de recogida de aguas pluviales sin llamar demasiado la atención en la zona. Así no sólo conseguirás que tus visitas frecuentes sean menos sospechosas, sino que el sufrimiento para tu cuerpo será menor.

Asegúrate de cultivar en zonas que tengan una ligera inclinación, para que el drenaje de agua y los lavados de raíces se produzcan de forma natural.

Zarzas, ortigas y matorrales son indicadores de un suelo húmedo y una buena señal de que estás ante el lugar adecuado para coger tus herramientas y empezar a cavar agujeros. En realidad, las ventajas de las ortigas son triples: además de la humedad, son un síntoma de un suelo cultivable y disuaden a senderistas y aficionados a la naturaleza de entrar en esa zona.

La retención de agua también se puede mejorar al cubrir el terreno con un mantillo de hojas, que reducirá la evaporación a nivel del suelo.

Incluso en presencia de zarzas y ortigas, es poco probable que el sustrato natural de tu cultivo de guerrilla sea suficiente para apoyar el crecimiento de tus plantas. En cambio, si es posible deberías invertir en sustrato para macetas, con turba, perlita y vermiculita.

Además, fertilizantes naturales que contienen nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, o NPK, son fundamentales para un crecimiento vegetativo vigoroso.

Si te preocupa tu huella ecológica, usa sustancias como sangre, harina de huesos o guano de gallinas, para reducir la utilización de aditivos dañinos presentes en otros fertilizantes.

INVIERTE EN PROTECCIÓN FRENTE A LAS PLAGAS

Una de las diferencias más importantes entre operaciones de cultivo hidropónicas y de guerrilla, es el riesgo de plagas, pequeñas y grandes. Babosas y ácaros son sospechosos habituales, así como mamíferos más grandes como ciervos o conejos, a quienes les encanta roer plantas de cannabis.

En estos casos, hay varias opciones para el control de plagas, incluyendo pellets anti babosas y alambradas de cierre. Adicionalmente, usar orina o heces de gatos, perros y hurones es eficaz para impedir que animales grandes se acerquen demasiado. Para el cultivador no es precisamente divertido andarse arrastrando alrededor de caca de perro, pero puede suponer la diferencia entre una cosecha decente y un cultivo totalmente destruido.

Los terpenos, que se segregan en las mismas glándulas que el THC y el CBD, actúan como pesticidas naturales al desprender aromas agradables que atraen a polinizadores y mantienen alejados a intrusos non gratos.

SÉ REALISTA CON LAS COSECHAS

Para cuando las plantas hayan alcanzado una concentración de THC óptima, las flores estarán listas para ser recogidas y transportadas de vuelta a tu casa, para manicurarlas, secarlas y curarlas, y finalmente poder disfrutarlas con tus amigos y seres queridos. Sinceramente, es poco probable que todas tus plantas obtengan cosechas máximas. Por eso es tan importante plantar más de las que necesitas. De esta forma, incluso si algunos de tus ejemplares mueren en combate, todavía te quedarán más para llevarte a casa.

Una vez más, tendrás que ser lo más discreto que puedas cuando te lleves tu material a casa. Dependiendo de la intensidad del olor de tu cosecha, deberás evitar en la medida de lo posible cualquier interacción con humanos. Se podría decir que el cultivo de guerrilla es como entrar en casa de tus padres a las 3 de la mañana. El objetivo es pasar desapercibido.

Finalmente, una vez has recogido tu cosecha con éxito, quizás quieras regenerar el terreno que has utilizado plantando hierbas o plantas que devuelvan a la tierra la fertilidad que tenía.

En definitiva, el cultivo de guerrilla es una gran forma de abaratar costes, reducir las emisiones de CO2 y medir tu potencial como cultivador de exterior. Aunque no hay garantías de éxito, planificando y actuando con precaución, pasión y cuidando los detalles, el cultivo de guerrilla puede ser un proceso satisfactorio que ofrece resultados impresionantes.