Los fundamentos del cultivo exterior de cannabis


Los fundamentos del cultivo exterior de cannabis

El cultivo de cannabis al aire libre es una experiencia muy distinta a cultivar hierba en la comodidad del interior. El cultivo interior consiste en recrear el ambiente natural del exterior, y ofrece al cultivador el control de prácticamente todas las variables, desde la temperatura a la humedad, pasando por la iluminación. El cultivo exterior es un proceso completamente distinto. Las plantas están expuestas a los elementos, el calor y la humedad no se pueden controlar, y las plagas suponen una amenaza mucho mayor.

A pesar de estas dificultades, cultivar marihuana al aire libre es un proceso sumamente enriquecedor. Cuidar de tus plantas mientras la bruma matinal se desliza por el rocío que cubre la vegetación es un momento mágico, e inspeccionar hojas y flores cuando el resplandor dorado del atardecer acaricia el follaje es algo que es imposible experimentar en el interior. Además, si cultivas en parterres, las plantas tendrán la oportunidad de expandir sus raíces, crecer con un tamaño mucho mayor, y producir cosechas enormes en comparación con sus compañeras de interior.

Antes de que empieces con tu operación de cultivo exterior, hay varios factores a tener en cuenta. A continuación, te proporcionamos una lista con los componentes básicos para cultivar marihuana al aire libre, que ha sido elaborada para ofrecerte el mejor comienzo posible.

¿VIVES EN EL LUGAR ADECUADO?

Antes de empezar a cultivar cannabis en el exterior, es importante considerar si tu ubicación es la adecuada. Si vives en una zona urbana o suburbana de un país que no tolera la marihuana, es mejor que cultives en el interior.

LA TEMPERATURA ES UN FACTOR FUNDAMENTAL

La ubicación también es un factor esencial a tener en cuenta debido a las exigencias medioambientales del cannabis. La marihuana es una planta sumamente versátil y adaptable que prospera de forma natural en todo el mundo, desde las temperaturas tropicales del ecuador hasta los climas más duros de Asia central. Lo más probable es que tu ubicación sea idónea para el cultivo de cannabis, teniendo en cuenta que la hierba no crece tan bien en climas extremos.

Una temperatura continua de 30°C o más, frenará el crecimiento de la planta o lo detendrá por completo, mientras que las temperaturas inferiores a los 12°C perjudican a la salud de la planta y pueden ser fatales. Asegúrate de que la zona en la que habitas se encuentra dentro de este rango de temperaturas antes de empezar a cultivar.

Es importante saber que las diferentes variedades de cannabis crecen mejor en climas distintos, algo que veremos más adelante.

LA UBICACIÓN TAMBIÉN DETERMINA LA EXPOSICIÓN A LA LUZ

Otro factor que pertenece a la categoría de la ubicación es la latitud, una coordenada geográfica que describe la posición norte o sur de un punto de la Tierra. La latitud es importante porque determina la exposición a la luz diaria durante la temporada de cultivo. La cantidad de luz que recibe una planta al día es esencial por dos razones. La primera es que las plantas necesitan luz para realizar la fotosíntesis, un proceso vital en el que convierten la luz del sol en combustible en forma de glucosa. La segunda razón es que las variedades fotoperiódicas necesitan un cambio en el ciclo de luz para saber que se acerca el otoño y que ha llegado el momento de florecer. Conocer a qué latitud te encuentras te ayudará a saber cuánta luz van a recibir tus plantas al día durante la temporada de cultivo y cuándo empezarán a florecer.

ELIGE UN LUGAR CON EL MÁXIMO DE LUZ SOLAR Y UNA BUENA BRISA

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Trata de encontrar el punto de tu jardín que reciba el máximo de luz solar posible. Cuanta más fotosíntesis lleven a cabo tus plantas, más combustible tendrán para crecer y generar cosechas superiores. Si vives en una zona donde el sol es especialmente fuerte en pleno verano, vigila la hidratación de tus plantas.

Si colocas las plantas en un área que también esté expuesta a la brisa, les ayudarás a crecer más fuertes y a ser capaces de soportar el peso de sus propios cogollos. Las plantas se adaptan a una ligera brisa constante haciéndose más robustas, especialmente a una edad temprana. Si en la zona en la que vives suele haber vientos huracanados, plantéate usar cortavientos temporales, colocar tus plantas junto a una pared, o utilizar otro tipo de resguardo.

LA NATURALEZA TIENE EL CONTROL: ¿CUÁNDO ES EL MEJOR MOMENTO PARA CULTIVAR?

Los cultivadores de interior tienen la ventaja de poder empezar a cultivar en cualquier época del año que consideren oportuna. Una de las limitaciones del cultivo exterior es que la naturaleza tiene el control, y cuando decide que hace demasiado frío para que las plantas sobrevivan, hace demasiado frío.

El cultivo al aire libre requiere de paciencia. Hay una época del año, la temporada de cultivo, en la que los cultivadores deberán germinar las semillas, guiar sus plantas a través de las fases vegetativa y de floración y, por último, cosecharlas. Los cultivadores que tengan la suerte de vivir en los trópicos pueden cultivar cannabis durante todo el año, pero los que habiten más al norte tendrán que obedecer el ritmo de la naturaleza.

Para jugar con ventaja y ampliar la temporada de cultivo, es posible empezar a cultivar las plantas en el interior, donde estarán a salvo de posibles heladas, y más adelante, trasplantarlas al exterior. En la mayoría de zonas de Europa y Estados Unidos, es posible mover las plantas al exterior alrededor de mayo. Echa un vistazo a la época de siembra recomendada para las verduras de tu región y así obtener una estimación aproximada. El período de recolección suele ser en septiembre o en octubre, pero esto dependerá en gran medida de la floración y características de una variedad en concreto.

REVISA ESTOS FACTORES PARA DECIDIR QUÉ GENÉTICA CULTIVAR

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El cannabis es un cultivo muy apreciado en todo el mundo. Su exposición a una gran variedad de factores ambientales, y a distintos criadores con diversos deseos, ha dado lugar a la cría selectiva de una enorme cantidad de variedades. Existen miles de variedades, cada una de ellas con diferentes rasgos de crecimiento, sabores y efectos.

Los cultivadores que viven en zonas de climas templados tienen la suerte de poder cultivar casi cualquier variedad, mientras que quienes habitan en áreas con una temporada de cultivo corta y climas fríos, están limitados al cultivo de variedades robustas y de floración rápida.

La variedad que elijas deberá coincidir con el resultado que buscas. Si tu principal objetivo es obtener cosechas gigantescas, merece la pena optar por una variedad sativa que sobrepase los 3m de altura y produzca cogollos por kilos. Si lo que quieres es cultivar plantas que tengan un efecto calmante y relajante, elige una índica pura o un híbrido índica dominante. Algunas variedades han sido especialmente creadas para prosperar al aire libre.

Si vives en una zona con un clima más duro y menos luz, o simplemente quieres cultivar lo más rápidamente posible, una variedad autofloreciente será la más apropiada. Las variedades autoflorecientes no necesitan un cambio de luz estacional para empezar a florecer, y pueden soportar temperaturas bajas. Esto es debido a que contienen genes derivados de la subespecie de cannabis ruderalis, que está adaptada para sobrevivir en la tundra de Asia central.

SEMILLAS VS CLONES: ¿QUÉ ES MEJOR?

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Hay dos formas de empezar a cultivar cannabis. Una es conseguir las semillas que deseas cultivar y germinarlas en el medio de cultivo. El cultivo a partir de semillas garantiza la obtención de un espécimen genéticamente único, con los rasgos de las dos variedades utilizadas para crearlo. Este espécimen puede ser ancestral, cuyos padres son de la misma variedad, o híbrido, lo que significa que se han utilizado dos variedades distintas para crearlo. Un posible inconveniente de usar semillas es que podrías acabar con un espécimen macho que no produzca flores viables y polinice a tus plantas hembra si tiene oportunidad. Una buena solución para este problema es comprar semillas feminizadas, ya que tienen muchas más probabilidades de producir plantas hembra.

La segunda opción es cultivar a partir de clones. Un clon es un injerto de una planta de marihuana que, una vez enraizada, produce una copia genéticamente idéntica a la planta madre. Esto es beneficioso para replicar los rasgos más deseables. Pero la clonación también transmite los rasgos negativos, como las enfermedades.

CULTIVAR EN MACETAS O DIRECTAMENTE EN EL SUELO

Las plantas de exterior se cultivan principalmente en tierra. Pueden cultivarse en tiestos o directamente en el suelo, en parterres o terrenos grandes. Ambas opciones tienen numerosas ventajas y desventajas, y un método no es necesariamente mejor que el otro.

El cultivo en macetas es un buen método si tienes un jardín pequeño, o un terreno en el que la mayor parte del suelo está cubierto de cemento o mampostería. Los tiestos también permiten limitar el tamaño de tus plantas, lo cual es especialmente útil si quieres que tu plantación sea discreta. Cuanto mayor sea el tiesto, más grande será la planta, y viceversa.

El cultivo en macetas también es muy conveniente para cuando necesitas mover las plantas debido a una ola de calor, un exceso de lluvia, o las temperaturas frías que pueden darse al final de la temporada de cultivo. También es más fácil asegurarse de que las plantas tengan tierra de calidad, ya que el terreno circundante podría no ser óptimo para el cultivo.

El inconveniente de cultivar marihuana en tiestos es que pueden volcar si hay vientos fuertes. También necesitan un poco más de atención, ya que solo proporcionan una pequeña cantidad de agua y fertilizantes.

En lo que respecta al cultivo de cannabis directamente en el suelo, una de las principales ventajas es, por supuesto, el espacio adicional. Las raíces pueden penetrar a mayor profundidad en el suelo, y por lo tanto, obtener grandes cantidades de nutrientes y agua. Este sistema más complejo también protege a las plantas y hace que sean más resistentes al viento y al mal tiempo. El aumento de espacio permite que las plantas crezcan muchísimo más. También habrá una diversidad muy rica de vida microbiana, con hongos micorrícicos y bacterias beneficiosas que mantienen a la planta sana y productiva.

La principal desventaja de cultivar directamente en el suelo es la imposibilidad de mover las plantas durante períodos de temperaturas extremas.

ES HORA DE CONSEGUIR UN POCO DE SUELO

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El suelo, que es esencialmente materia orgánica descompuesta, es el principal medio de cultivo al aire libre. Lo que una vez fue un material vegetal, murió y fue lentamente descompuesto en moléculas cada vez más pequeñas por parte de hongos, gusanos y microorganismos. La calidad del suelo puede variar enormemente dependiendo de lo que se cultivó en el mismo sitio con anterioridad, y el tipo de contaminación o uso al que fue sometido.

Hay 5 tipos diferentes de suelo. Es importante determinar la calidad del suelo de tu jardín para asegurarte de que plantar directamente en él sea una opción viable. Todos los suelos se componen de tres ingredientes: arena, lodo y arcilla. Las diferentes proporciones de cada uno de estos elementos es lo que determina el tipo de suelo. Estos son los cinco tipos de suelo:

1. Limoso: uniforme, buena retención del agua, relativamente fértil, de partículas pequeñas, mal drenaje.
2. Arcilloso: pegajoso, mala aireación, compacto, de partículas pequeñas, buena retención del agua.
3. Arenoso: granulado, de drenaje rápido, no retiene los nutrientes.
4. Salino: típico de regiones áridas, lleno de sales, superficie blanca.
5. Turboso: marrón oscuro/negro, cargado de materia orgánica, ácido.

Tu suelo será una combinación de la mayoría de estos tipos. El suelo solo supondrá un problema si se ha usado en exceso en el pasado y no tiene nutrientes, o si tiene un drenaje extremadamente lento o rápido. Si el suelo de tu jardín tiene buen aspecto, utilízalo.

Si optas por cultivar en macetas o parterres, podrás excavar la tierra de tu jardín o comprar una mezcla para tiestos con los fertilizantes adecuados para las primeras semanas de crecimiento.

Si vas a cultivar a partir de semillas autoflorecientes, deberás tener en cuenta que este tipo de plantas prefieren un suelo distinto a las variedades fotoperiódicas. A las autos les gustan los suelos aireados y sueltos, no demasiado ricos en nutrientes. Puedes comprar una mezcla de suelo o crear la tuya propia con un 50% de tierra y otro 50% de perlita/fibra de coco.

UN APUNTE SOBRE EL PH

¿Te acuerdas del pH, o "potencial de hidrógeno", de la clase de ciencias? Esta escala logarítmica se utiliza para determinar la acidez, alcalinidad o neutralidad de una solución. Todos los suelos tienen un pH que se puede medir con tiras de papel o sondas. Los cultivadores deberán mantener el pH del suelo dentro de un marco específico para que sus plantas crezcan sanas y felices.

La escala del pH va de 1 a 14. De 1 a 6 indica acidez, 7 es neutro, y de 8 a 14, alcalinidad. El cannabis prospera en suelos ligeramente ácidos, especialmente entre 6,0 y 7,0. Si ves que el pH de tu suelo es demasiado alto, añade materia orgánica, azufre o turba para resolver el problema. Si el pH es demasiado bajo, usa cal y ceniza de madera.

CÓMO REGAR TU CULTIVO DE FORMA CORRECTA

El agua es una parte esencial de la vida de las plantas, pero demasiada agua puede ser perjudicial, e incluso acabar con ellas. El exceso de riego es un error común entre los cultivadores novatos, y causa patologías como la podredumbre de la raíz. Si cultivas al aire libre, la lluvia podría hacer que sea más difícil medir con exactitud la cantidad de agua que reciben tus plantas. Si vives en una zona de lluvias frecuentes e intensas, podrías tener que colocar tus macetas debajo de una lona de manera temporal, y asegurarte de que tus parterres tengan un drenaje adecuado. Si experimentas este tipo de condiciones, plantéate cultivar en bancales elevados.

A la hora de regar los tiestos, es recomendable esperar hasta que la capa superior del suelo esté seca antes de volver a regar.

Las plantas gigantescas de marihuana que crecen en el suelo están sedientas casi a diario. Los diferentes tipos de suelo retienen el agua en distintas cantidades. El suelo debe tener siempre una textura húmeda, así que coge un puñado de tierra y compruébalo. Si no es así, es hora de regar tu cultivo.

DEBERÁS PROPORCIONAR FERTILIZANTES A TUS PLANTAS

The basics of growing cannabis outdoors

Las plantas de cannabis necesitan nutrientes específicos durante las diferentes etapas del desarrollo. Los nutrientes son necesarios para que las plantas puedan llevar a cabo procesos fisiológicos vitales y producir cosechas óptimas. La falta de nutrientes causa deficiencias que pueden ralentizar el crecimiento de las plantas, mientras que un exceso podría quemar las raíces y ser igual de perjudicial.

El cannabis necesita tres nutrientes principales, conocidos como macronutrientes: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Juntos, se denominan N-P-K, y se pueden encontrar en la mayoría de mezclas comerciales para tiestos. Deben añadirse en proporciones específicas durante las distintas fases del ciclo de crecimiento.

Durante la etapa vegetativa, la etapa anterior a la floración cuando las plantas solo producen hojas, la marihuana requiere de un alto nivel de nitrógeno y potasio, y un nivel medio de fósforo. Durante la floración, esto cambia, y las plantas necesitan un nivel bajo de nitrógeno, un nivel medio de fósforo, y un nivel alto de potasio. Las plantas también necesitan micronutrientes, como calcio, magnesio, azufre, hierro, manganeso, boro, molibdeno y zinc.

Los cultivadores pueden crear sus propias fórmulas nutritivas, pero lo más fácil es adquirir una fórmula ya preparada que sea sencilla de usar y que esté diseñada para etapas específicas del ciclo de crecimiento.

Easy Boost Nutrición Orgánica de Royal Queen Seeds es un producto estupendo para garantizar que tus plantas tengan todo lo necesario para prosperar al comienzo. Estas pastillas proporcionan 10-12 semanas de alimento y están repletas de minerales beneficiosos.

Royal Queen Seeds también ofrece fórmulas nutritivas para las fases vegetativa y de floración, así como hongos micorrícicos que ayudan a que las plantas absorban los nutrientes de manera eficiente.

Muchos de estos nutrientes son aptos para macetas y otros recipientes. Si cultivas directamente en el suelo o en bancales elevados, considera la posibilidad de preparar tu propio compost casero. Haz una pila con residuos de cocina y desechos del jardín en una proporción de 2 partes de materia marrón (rica en carbono) por 1 parte de materia verde (rica en nitrógeno). Con el tiempo, los microorganismos descompondrán esta materia orgánica en moléculas que estarán disponibles para las plantas en forma de nutrientes. Tendrás que darle la vuelta a la pila de vez en cuando, para acelerar el proceso. Las pilas de compost suelen producir un material que está listo en unos 6 meses.

El abono también se puede administrar en forma de té. El té de compost es conocido por potenciar el crecimiento de las plantas, y se aplica como un pulverizador foliar para nutrir las hojas y acabar con las plagas. Echa un vistazo a esta receta para hacer tu propio suministro de té de compost. 

PROTEGE TUS PLANTAS DE PLAGAS Y MOHO

Los fundamentos del cultivo exterior de cannabis

Uno de los mayores desafíos del cultivo exterior es la gran cantidad de bichos pequeños que ven a tus plantas como un tentempié. Hay muchas especies dañinas, como pulgones, ácaros, moscas blancas y moscas del mantillo. También hay numerosas formas de hacer frente a las plagas para impedir que dañen a tus plantas y reduzcan sus rendimientos. Una manera de hacerlo es con pesticidas químicos, pero el daño que causan estas sustancias a la salud humana y al medio ambiente, no compensa. Además, los vas a acabar fumando.

Lo mejor es utilizar métodos biológicos de control de plagas, como la asociación de cultivos, una técnica que consiste en cultivar plantas beneficiosas cerca del cannabis para que atraigan los insectos beneficiosos y ahuyenten a las plagas.

El moho es otra amenaza para las plantas de marihuana cultivadas al aire libre, y sus formas más comunes son la pudrición del cogollo y el mildiú polvoroso. Los cultivadores pueden prevenir la aparición de estos mohos contrarrestando el estancamiento del aire, las temperaturas bajas y la humedad. Al sembrar tu planta en mitad de una ligera brisa, evitarás que desarrolle moho. Algunos mohos se pueden tratar con pulverizadores foliares, mientras que con otros solo sirve la prevención.

PRUEBA EL CULTIVO DE GUERRILLA

¿Te preocupa cultivar cannabis en el jardín por culpa de la prohibición local? ¿Quieres mantener tu cultivo en secreto? Si es así, deberías probar el cultivo de guerrilla. Esta técnica consiste en sembrar las semillas o plantar los plantones en un lugar aislado de la naturaleza. Muchos cultivadores de guerrilla cultivan sus plantas en bosques o praderas.

Toda la información anterior también sirve para este tipo de cultivo, solo tienes que sopesar bien el lugar que elijas. El sitio adecuado deberá tener una buena exposición a la luz y estar cerca de una fuente natural de agua, como un arroyo o un lago. También deberá estar bastante lejos, para minimizar las posibilidades de que alguien se tope con él, pero lo suficientemente cerca como para poder visitarlo de vez en cuando con el fin de comprobar y cuidar de tu cultivo.

La elección de la variedad también es un factor importante. Deberás elegir genes robustos, debido a que tendrán una mayor competencia y unas condiciones de crecimiento duras. Variedades como la Northern Light, la Quick One o la Royal Jack Automatic son tus mejores amigas si vives en una zona con condiciones poco favorables para el cultivo.