Los fundamentos del cultivo exterior de cannabis


Los fundamentos del cultivo exterior de cannabis

El cultivo de cannabis en exterior se basa en aprovecharse de los procesos naturales para potenciar el crecimiento de tus plantas. Aunque en muchos aspectos hayamos mejorado la naturaleza con tecnologías de cultivo sofisticadas y grandes instalaciones en interior, el cultivo outdoor ofrece una serie de ventajas que no conseguirás en un sótano o un almacén.

Cuando el cultivo de interior se convirtió en una realidad, se intentaba recrear la naturaleza en un entorno cerrado y estéril, para permitir que las plantas prosperasen bajo la luz artificial. Privar a la planta de su ecosistema natural y colocarla entre cuatro paredes suponía que hubiese que recrear ese ecosistema desde cero.

Aunque la tecnología ha avanzado muchísimo y es innegable que puedes producir cannabis de gran calidad en interior, simplemente nunca existirán sustitutivos para la naturaleza. El cultivo de marihuana en exterior produce plantas más grandes, multitud de cogollos y exige mucho menos mantenimiento, lo cual es estupendo tanto para novatos como para veteranos.

SABER CUÁNDO CULTIVAR

El cultivo al aire libre tiene temporadas, es decir, no podrás plantar hierba en diciembre. Entonces, ¿cuándo es el mejor momento para sembrar tus semillas? Obviamente, el clima es diferente alrededor del mundo, pero en términos generales, en Europa y Estados Unidos deberías poder sembrar en mayo.

En algunas regiones podría ser mejor esperar un poco más, debido a los largos inviernos. En cualquier caso, tus plantas deberían empezar su ciclo de vida antes de la llegada del verano. Tu plantación pasará su etapa de vegetación natural antes de florecer a finales del verano o principios del otoño. Dependiendo de las variedades que hayas escogido, deberías estar listo para la cosecha en octubre o a comienzos de noviembre.

ESCOGE LAS SEMILLAS ADECUADAS

Seleccionar las cepas apropiadas es muy importante. No sólo deberás escoger variedades que ofrezcan las cualidades que estás buscando, sino que tendrán que ser adecuadas para el clima de tu zona. Si vives en una región húmeda, no deberías intentar cultivar una cepa que se desarrolla mejor en el desierto. Aunque en interior puedes disfrutar del lujo de adaptar tu entorno de cultivo, el cultivo de exterior no es tan flexible.

La exposición y las horas de luz son dos factores importantes al escoger una variedad. Si vives en una zona con días cortos, tendrás que hacerte con una variedad que pueda sobrevivir con poca luz. Si estás en una zona cálida, no escojas una cepa que necesite riego constante. Escoger una cepa que se adapte a las condiciones del entorno natural es clave. Y recuerda comprar siempre en bancos de semillas de confianza.

ESCOGE TU MEDIO

Hoy en día no estás limitado a la tierra. Si la calidad del suelo es buena y quieres trasplantar tu hierba directamente en el terreno, adelante. Para la mayoría de nosotros el suelo de nuestro entorno puede ser bueno para el césped, pero necesita un trabajo previo si tienes pensado plantar marihuana. Si no quieres plantar directamente en la tierra, hay una serie de medios sin sustrato, que tienen un pH neutro y pueden moldearse a tu gusto. La fibra de coco es sin duda el sustitutivo más habitual. Hecho a partir de la cáscara de los cocos, la fibra ha demostrado ser un medio neutro y fiable que funcionará bien en cualquier tipo de maceta que escojas.

El tipo de medio que decidas usar tendrá una gran influencia sobre el método de cultivo que apliques. Si finalmente decides plantar directamente en la tierra, una de las grandes ventajas de hacerlo es el fomento de microbios beneficiosos, como bacterias y hongos, en el suelo. Cuando una planta crece en la naturaleza, sus nutrientes están disponibles en una forma más fácil de absorber para un ejército de microbios.

Esta ventaja natural es más complicada de replicar en medios como la fibra de coco, que normalmente se utiliza con fertilizantes sólidos. Decidir si quieres plantar directamente en el terreno o no, dependerá en realidad de lo orgánica que quieras que sea tu hierba. Si utilizar procesos naturales para potenciar la calidad de tu material no es lo que buscas, la fibra de coco en una maceta con ventilación también producirá resultados excelentes, aunque de forma diferente.

FERTILIZANTES

Los fundamentos del cultivo exterior de cannabis

La elección de un régimen nutricional también dependerá de cómo quieras cultivar. Tus alternativas se reducen a usar abonos sólidos tradicionales, decantarte por lo orgánico o si realmente quieres optar por lo más natural, podrías probar el cultivo vegano. Los abonos sólidos funcionan bien, pero no están pensados como solución orgánica. Los fertilizantes orgánicos utilizan residuos vegetales y animales como materia prima.

Plantar en la tierra es perfecto para un cultivo orgánico, porque aprovecha las ventajas de los microbios beneficiosos, que son tan importantes para el ecosistema natural. Podrías plantar en la tierra y usar fertilizantes sólidos, aunque perderías la principal ventaja del cultivo orgánico, ya que las sales y los microbios no son compatibles.

La fibra de coco y los abonos sólidos encajan como anillo al dedo. Una vez más, todo depende de las preferencias en cuanto a métodos de cultivo, ya que de cualquier forma conseguirías hierba de calidad. Cultivar al aire libre debería consistir en volver a la naturaleza y utilizar todo lo que nos puede ofrecer, bichos y hongos incluidos.

Si finalmente decides plantar directamente en el suelo, intenta usar exclusivamente tés de compost. En lo que respecta a cultivos naturales y orgánicos, los tés de compost son la mejor solución y la más sencilla. El té de compost contiene todos los nutrientes que necesitas aportar a tus plantas y multitud de microbios naturales para complementar el ecosistema.

MÁS ALLÁ DE LO BÁSICO

Una vez tengas todo en marcha, podrás relajarte un poco y dejar que la naturaleza siga su curso. Decide con qué frecuencia necesitarás abonar tu plantación, vigila las plagas y dedica tiempo a tus plantas. Tras unas semanas ya las conocerás mejor y sabrás qué necesitan.

Puedes experimentar con podas o retirar hojas para mejorar el flujo de aire, además de jugar un poco con tu mezcla fertilizante para analizar si haciendo algún ajuste puedes mejorar tus cosechas. Si te sientes con confianza en tus habilidades para el cultivo de marihuana, puedes probar alguna técnica más avanzada, como la asociación de cultivos o la privación de luz.