La historia del legendario hachís marroquí


La historia del legendario hachís marroquí

Marruecos es conocido globalmente por producir algunos de los mejores hachises del mundo. Aunque el origen concreto de su producción se desconoce, en general se cree que pudo haber llegado durante las conquistas musulmanas del Magreb, entre los siglos XV y XVII. Sus primeras producciones eran para consumo local y se cultivaba en huertos y jardines. En Marruecos, el hashish o kief se fuma habitualmente con tabaco negro, mediante una pipa "Sebsi" o enrollado en un porro. Pero los productos de la región del Rif no son sólo para fumar, sino que el hachís y el kief se usan a menudo en rituales sufis y forman parte de algunos platos típicos de la zona.

La legislación marroquí sobre el cultivo de cannabis es estricta, sin embargo, una serie de tribus del Rif disfrutaban de privilegios de producción hasta los años 50, cuando el Rey Mohammed V prohibió la planta en todo el país.

EL HACHÍS MARROQUÍ SE HACE GLOBAL

La producción comercial del hachís hizo su aparición durante los años 60 y 70, cuando Marruecos se convirtió en un paraíso para turistas occidentales que querían catar el producto local. A partir de ahí, las técnicas de producción se volverían más avanzadas para satisfacer la creciente demanda de los países del Mediterráneo y el resto de Europa.

Naciones Unidas estima que decenas de miles de habitantes de la región del Rif dependen del cultivo de cannabis para sobrevivir. De hecho, el país sigue siendo uno de los mayores productores de hachís del mundo. Aún así, las consecuencias de este tipo de operaciones son muy severas. Muchos cultivadores denuncian ser chantajeados por la policía para comprar su silencio, a pesar de que el kief o hashish se vende en el mercado nacional a alrededor de 8€ el kilo.

Los grandes beneficios se lo llevan los distribuidores y traficantes europeos, que pueden llegar a vender el gramo de este producto por entre 5 y 10€ en sus países. Hoy en día, el tráfico quizás sea un proceso algo menos arriesgado gracias a los procesos de despenalización del cannabis en algunos países del Viejo Continente.

¿DESPENALIZACIÓN EN MARRUECOS?

La despenalización ha sido objeto de debate en Marruecos desde hace tiempo por una serie de razones. Algunos políticos comprenden los beneficios económicos de la planta, mientras los responsables sanitarios muestran interés en su uso como medicamento comercial.

Por otra parte, muchos cultivadores siguen tomando esta hipótesis con cierto escepticismo, porque temen que todas sus plantaciones acaben siendo expropiadas por una agencia estatal. Se implantarían centros de procesado y la producción del famoso hachís tradicional ya no sería posible. Esto acabaría suponiendo que los agricultores ganasen aún menos que en la actualidad.

Por otra parte, el cannabis podría significar una nueva locomotora para la economía local, ofreciendo nuevos puestos de trabajo y permitiendo una regulación que elimine buena parte de la corrupción existente. Y lo que es más importante, implicaría que la población tuviese acceso a una medicina natural efectiva.

Independientemente de lo que suceda con la ley, los agricultores de las montañas del Rif siempre serán conocidos por sus plantaciones de cannabis. La región sufre constantemente sequías severas que aniquilan casi cualquier cultivo, pero que permiten prosperar a la planta del cannabis.