¿Qué son las cepas de cannabis autoflorecientes?


¿Qué son las cepas de cannabis autoflorecientes?

Las cepas autoflorecientes llegaron al mercado hace ya bastante tiemp y ahora su popularidad se ha disparado en los últimos dos años. Hoy en día, cualquier banco de semillas o criador respetable ofrece cepas autoflorecientes en su catálogo, ya sean variedades completamente nuevas o versiones autoflorecientes de sus productos más populares.

Todo este éxito está más que justificado, ya que las cepas autoflorecientes tienen ciertas cualidades que las hacen interesantes para criadores y cultivadores de todo tipo.

Para descubrir más sobre sus características y los orígenes de las variedades autoflorecientes necesitamos conocer primero al Cannabis ruderalis. Esta resistente especie de cannabis es el punto de partida de toda la historia del cannabis autofloreciente.

CANNABIS RUDERALIS

Aunque menos conocido por el público general, hay tres especies de cannabis: Cannabis sativa, Cannabis indica y Cannabis ruderalis. El Cannabis ruderalis es un poco diferente de las sativas e índicas, categorías mucho más populares.

Originaria de Rusia central, el botánico ruso Janischewski la identificó científicamente por primera vez en 1942 en Siberia. Fue él quien descubrió esta variedad de cannabis única y llegó a la conclusión de que se trataba de una tercera especie.

Superando rara vez los 60cm de altura, es una planta resistente con bajos niveles de THC, pero elevados de CBD. "Rudera" significa escombro en latín, lo que demuestra que la ruderalis es una planta herbácea muy resistente.

Sin embargo, la principal diferencia con las otras dos especies más populares es que el Cannabis ruderalis no depende del fotoperiodo. Es decir, estas plantas no producen flores en función del ciclo de luz solar, sino dependiendo de su edad. En otras palabras, el Cannabis ruderalis "autoflorece". Y es el origen genético de todas las variedades autoflorecientes.

CEPAS AUTOFLORECIENTES

Con la introducción del Cannabis Ruderalis en varios bancos de semillas en los años 80 y 90, los criadores tenían la intención de crear variedades de cannabis híbridas muy potentes, de floración rápida y resistentes, cuya fase de floración no dependiese del ciclo de luz.

Para conseguir esto necesitaban cruzar una cepa autofloreciente y una por fotoperíodo, combinando de nuevo el resultado de este cruce hasta obtener una variedad autofloreciente estable.

Una vez se han estabilizado los genes ruderalis, el resultado será una cepa que ofrece muchas ventajas al cultivador. La primera de todas, la floración suele empezar tras apenas 2-3 semanas y todo el ciclo de vida tarda menos de 13 semanas.

Y no sólo eso, sino que las cepas autoflorecientes no dependen del fotoperiodo. Pueden estar expuestas al mismo ciclo de luz durante todo su cultivo, es decir, no necesitarás espacios separados para la fase vegetativa y la de floración.

Estas características de floración ayudan al cultivador a producir múltiples cosechas en interior durante la temporada. La mayoría de las cepas autoflorecientes se quedan en alturas bastante cortas, lo cual es una gran forma de tener cultivos controlados y discretos, además de interesante para cruzar variedades sativa y evitar que se disparen hacia el cielo.

Otro aspecto que presentan los genes autoflorecientes es la robustez de la especie. Las variedades autoflorecientes son estupendas para cultivar en climas fríos, ya que son más resistentes a las bajas temperaturas y no necesitan demasiada luz del sol.

Y por último, pero no menos importante, los elevados niveles de CBD en el Cannabis ruderalis ofrecen a los criadores la posibilidad de crear cepas con gran valor terapéutico. Si todo te suena demasiado bien para ser cierto, no andas desencaminado, puesto que las variedades autoflorecientes también tienen sus inconvenientes.

ANTIGUAS DESVENTAJAS

Antiguas desventajas

Los críticos defienden que muchas cepas autoflorecientes producen cosechas pobres debido a su poca estatura y su floración rápida. Esto se consideraba un problema fundamental, especialmente tras la decepción inicial con los resultados de la Lowryder a finales de los 90.

Por otra parte también se argumenta que las autoflorecientes carecen de THC, debido fundamentalmente a que el Cannabis Ruderalis presenta características similares a las del cáñamo industrial en lo que a niveles de THC se refiere.

Los cultivadores eran conscientes de estas deficiencias tras la aparición de las cepas autoflorecientes, y en la mayoría de los casos han conseguido solventar con éxito estas dificultades. Las variedades autoflorecientes de hoy en día no tienen problemas en producir cosechas increíbles y alcanzar niveles de THC del 20%.

Parece que el cultivo de cannabis está en constante evolución. Día a día, se descubren nuevos métodos, nuevo equipamiento y nuevas variedades que ofrecen algo nuevo. Las variedades de cannabis autoflorecientes han sido un gran éxito desde hace algún tiempo.

Y merecidamente. Sólo esperamos que el futuro de las cepas autoflorecientes y del cultivo de cannabis en general sea tan brillante e interesante como lo ha sido en los últimos 20-30 años.

Artículo relacionado