Qué hacer con los restos de tu cosecha de marihuana


Qué hacer con los restos de tu cosecha de marihuana

Tras recoger tu cultivo de cannabis y hacer el manicurado de tus preciosos cogollos, te encuentras con restos suficientes como para llenar un par de bolsas grandes.

¿Y qué hago con eso? ¿Tirarlo a la basura? ¡Ni se te ocurra! ¿Al contenedor de compostaje? Una alternativa ligeramente más útil, pero todavía no ideal. Hay usos mucho mejores para darle a esos restos. Sigue leyendo si quieres saber qué hacer con ellos.

Aunque las hojas del manicurado podrían parecer inútiles, y seguramente no te las quieras fumar en una pipa o un porro porque tus cogollos están mucho más ricos, siguen teniendo una cierta cantidad de cannabinoides y son los ingredientes fundamentales para varias recetas con cannabis. Aquí encontrarás sólo algunas de las opciones que tienes para aprovechar tus restos de la cosecha.

En la mayoría de estas utilidades para tus recortes será necesario que descarboxiles tu material. Se trata del proceso de calentar los restos hasta que los ácidos del tejido vegetal se conviertan en cannabinoides activos, como el CBD y el THC.

HACER CANNABUTTER

Muchos de nosotros disfrutamos yendo más allá del porro diario o el vapeo ocasional, y nos gusta adentrarnos en el mundo de los alimentos con cannabis. La mantequilla de marihuana es un ingrediente básico para muchas recetas con cannabis: desde brownies, tartas o galletas, hasta salsas, untables y aliños. Si te gustan este tipo de recetas, usar tus restos de la cosecha para usar en la cocina es una opción fantástica.

Para elaborar cannabutter necesitarás sobre 100g de mantequilla, 100ml de agua y 100g de hoja picada. Mezcla estos ingredientes y hierve a fuego lento durante aproximadamente media hora. Cuela la mezcla y guárdala en la nevera, para que se solidifique y se separe del agua. Retira el exceso de líquido y el resultado será un bloque de mantequilla entre amarillo y verde, listo para usar en un sinfín de recetas.

HACER UN EXTRACTO

Si tienes cantidades importantes de hojas y restos, podrías crear un extracto tipo BHO (butane hash oil) usando un tubo extractor. El resultado final no será tremendamente potente pero tendrás otra alternativa para fumar cuando te apetezca algo más suave o te quedes sin nada mejor.

El resto del equipamiento para hacer BHO incluye butano, 2 fuentes Pyrex, una esterilla calefactora, una cuchilla para raspar y un recipiente. Pero hacer BHO conlleva ciertos riesgos, ya que tendrás que trabajar con un disolvente altamente inflamable. Por eso es importante saber bien lo que haces para evitar cualquier tipo de accidente.

CONVIÉRTELO EN HACHÍS

CONVIÉRTELO EN HACHÍS

Hacer hachís es otra gran opción para sacar partido a los restos de tu cosecha. Este proceso separará los tricomas del material vegetal, dando lugar a un potente concentrado, si es que tienes cantidades ingentes de recortes. Los tricomas son pequeñas glándulas presentes en los cogollos y las hojas de las plantas de cannabis, que producen cannabinoides como el THC.

El hachís es un concentrado, así que si tienes restos suficientes probablemente tenga efectos superiores a los de cualquier porro normal que te líes sólo con cogollo. Sin embargo, el efecto suele ser bastante lúcido y mentalmente estimulante.

LECHE DE CANNABIS

Además de hacer cannabutter para utilizar en multitud de recetas, los restos de tu cosecha se pueden usar para hacer una serie de bebidas si se transforman en leche de cannabis. Para esta receta particular, necesitarás sobre 100ml de leche o leche condensada y 100g de hojas secas y trituradas.

Mezcla los ingredientes y ponlos al fuego durante 30 minutos. Pero ten cuidado de no llegar al punto de ebullición. Filtra, deja enfriar y guarda en la nevera. La leche de cannabis es ideal para preparar batidos cannábicos, smoothies y cafés.

ACEITE DE OLIVA CANNÁBICO

Una alternativa a la cannabutter es el aceite de oliva con cannabis, que luego se puede utilizar de forma similar. Calienta 100ml de aceite de oliva con 100g de restos secos y triturados. Cocina la mezcla a fuego lento, para evitar dañar los principios activos de tu material, y déjala infusionar durante hasta 3 horas. Espera a que enfríe y cuélala.