Por qué un sistema radicular saludable es tan importante


Por qué un sistema radicular saludable es tan importante

La parte más importante de tu plantación de cannabis es una zona que está oculta y por eso a menudo queda en el olvido: el sistema radicular. Mantener un sistema radicular sano es una parte esencial en la producción de cannabis de gran calidad. El sistema radicular funciona como interfaz con el mundo exterior y sirve de base a partir de la cual tus plantas se desarrollarán.

La función principal del sistema radicular es absorber agua y nutrientes para luego transferirlos al resto de la planta. Cuanto más fuerte y sano esté el sistema radicular, más llenas de vida estarán tus plantas. A medida que las hojas pierden su humedad, ésta será sustituida rápidamente con agua que circula a través del tallo principal, conectado al sistema radicular. Esta succión natural permite que el agua y los nutrientes esenciales se distribuyan a lo largo de toda la planta.

El sistema radicular es la parte más importante de tu cultivo, ya que unas raíces dañadas no podrán proporcionar a las plantas el sustento que necesitan para prosperar. Aprender a mantener un sistema radicular sano es una parte fundamental para convertirte en un maestro del cultivo de cannabis.

LA RAÍZ DE TODO

El sistema radicular se podría comparar con nuestro corazón o con nuestro cerebro. Simplemente no podríamos vivir sin ellos. Las plantas de marihuana tienen sus propios órganos, sin embargo, el único que es crucial para su supervivencia es el sistema radicular.

Cualquiera que haya roto una planta o la haya cortado por accidente cuando la estaba podando, sabrá que aunque las circunstancias no sean las ideales, la planta seguirá creciendo y transformándose, siempre que las raíces estén intactas.

Incluso las hojas, que son un elemento fundamental para la fotosíntesis, se podrían cortar y, mientras las raíces estén sanas, aún habría esperanza.

Uno de los problemas fundamentales con los sistemas radiculares es que quedan fuera del alcance de la vista. Por tanto, muchas veces no se les presta la atención necesaria. En ocasiones no relacionamos síntomas que observamos en las hojas o tallos con un problema en el sistema radicular. Si tu régimen de fertilización es el deseado pero aún así sigues viendo deficiencias, el problema podría no ser tu abono, sino unas raíces dañadas.

Una vez un sistema radicular está afectado, se puede manifestar de diversas formas, pero a menudo se confunde con alguna carencia básica. Entonces, ¿qué causa daños en las raíces y cómo se puede evitar?

CAUSAS DE PROBLEMAS DE RAÍCES

Cuando las raíces sufren daños graves, no podrán seguir cumpliendo su función y tu planta sufrirá. Hay diversas causas que provocan daños a las raíces, pero las fundamentales están relacionadas con el exceso o la carencia de riego.

Las raíces necesitan respirar. Hasta las raíces en sustrato necesitarán un equilibrio entre humedad y aire para funcionar correctamente. Un riego excesivo inunda el sistema radicular y le impide absorber oxígeno.

Un exceso de riego continuado puede provocar podredumbre en las raíces y la muerte de tu plantación. Un riego insuficiente tiene el efecto opuesto pero las mismas consecuencias. Si no dispone del agua necesaria, el sistema radicular se secará y se volverá frágil. Unas raíces débiles no podrán transportar los nutrientes necesarios al resto de la planta y ésta no sobrevivirá.

Si utilizas sales fertilizantes correrás el riesgo de provocar quemaduras por nutrientes en tu sistema radicular si la mezcla está demasiado concentrada. El cultivo de cannabis se basa en conseguir una zona de confort donde todo tiene que estar perfectamente ajustado. La fertilización no es una excepción.

En este caso, la variedad concreta que estés cultivando juega un papel importante. Cada cepa requiere una mezcla nutritiva diferente, y si aplicas una poco apropiada, podrías administrar una cantidad de abono excesiva que dañará el sistema radicular. Las quemaduras por exceso de nutrientes afectan a la capacidad de las raíces para cumplir su función y se manifestará en las hojas de la planta.

Una de las principales causas de daño radicular en los cultivos de cannabis son las plagas. Los áfidos, mosquitos y hongos de la tierra son los peores enemigos de las raíces de tus plantas. Si encuentras síntomas de estas plagas en tu cultivo, podrías estar sufriendo una infestación.

Los mosquitos de los hongos son normalmente producto de una humedad excesiva, no sólo por un riego abundante sino también por un nivel de humedad elevada. Estos mosquitos inician su vida en forma de larvas que se alimentan del sistema radicular. Esto es negativo por varias razones evidentes.

No quieres que nada se alimente de tu sistema radicular, salvo unas flores deliciosas. Los áfidos de las raíces presentan una naturaleza similar. Surgen de larvas y luego se acaban transformando y desarrollando alas.

A esas alturas, el daño a tus raíces ya estará hecho. Colocar trampas adhesivas alrededor de tu plantación será el mejor indicador de este problema.

CÓMO PROTEGER LAS RAÍCES

Lo mejor que puedes hacer para garantizar la salud de las raíces de tus plantas es mantener un entorno limpio y seco alrededor de tu cultivo. No seco en el sentido de la humedad relativa, sino en el sentido de no dejar charcos de agua en los platos de las macetas o en el suelo.

El exceso de agua conlleva muchos de los problemas que afectan directamente al sistema radicular, como por ejemplo el moho y la podredumbre de las raíces. También constituye un entorno ideal para que los mosquitos de los hongos prosperen y se reproduzcan.

Una de las causas principales del exceso de humedad es un riego abundante, aunque la carencia de agua también puede ser igual de devastadora para tus plantas.

Para mantener una salud radicular apropiada, tienes que conocer tus plantas y saber la cantidad exacta de agua que necesitan. No todas las plantas de cannabis tienen las mismas necesidades de riego. El agua y la fertilización van de la mano.

Como puedes comprobar, todo se reduce a conseguir un ecosistema apropiado. Esto se refiere a la cantidad correcta de fertilizante, la justa para no provocar quemaduras. Los ecosistemas tendrán que ser equilibrados.

Todos los factores que contribuyen a una plantación sana, como la luz, la temperatura y la humedad, pueden provocar daños al sistema radicular si el equilibrio se ve afectado.

Comprobarás que con un poco de cuidado, mantener tus raíces sanas te permitirá recoger cosechas abundantes y exquisitas.