Cómo cosechar marihuana


Cómo cosechar marihuana

La cosecha es el paso más esperado del cultivo de marihuana. En este artículo te guiamos a través de todo el proceso para que puedas hacerlo con confianza. Tanto si acabas de empezar como si necesitas un repaso, estás en el lugar adecuado.

Después de varias semanas atendiendo y cuidando de tu cultivo, estás listo/a para recolectar el fruto de tu trabajo. Es hora de cosechar tus plantas de marihuana.

Si ya tienes experiencia cultivando cannabis, es posible que conozcas los pasos necesarios. A simple vista, sabrás si tus queridas plantas están listas para ser recolectadas.

Pero, ¿qué ocurre si eres principiante y todavía estás aprendiendo? ¿Cómo sabes si ha llegado el momento de cosechar? ¿Qué indicadores deberías buscar? Y, lo más importante, ¿cuál es la mejor forma de cosechar marihuana con la máxima eficiencia?

En este artículo encontrarás las respuestas a estas y otras preguntas. Tanto si llevas años cultivando como si acabas de empezar, aquí tienes información muy valiosa sobre las etapas finales de tu aventura de cultivo.

¿Cómo sabes si tu marihuana está lista para cosechar?

Cómo cosechar marihuana

Vamos a hablar de un aspecto fundamental de la cosecha: el momento más adecuado. No debes cosechar demasiado pronto y arriesgarte a perder potencia, pero tampoco te interesa hacerlo muy tarde y ver cómo tus cogollos se pudren. Deberás buscar un punto intermedio.

Hay varias formas de averiguar si tus plantas de marihuana están listas para cosechar. Aquí tienes un resumen:

  • Hojas amarillas
  • Tipo de cepa (las sativas suelen tardar más en florecer que las índicas)
  • Cogollos gruesos y maduros
  • Tricomas maduros

A simple vista, una de las primeras señales de que el momento de la cosecha está cerca es cuando las hojas comienzan a amarillear y enroscarse. También es posible que algunas se caigan.

A diferencia de las hojas, los cogollos deberán tener un aspecto hinchado y completamente desarrollado. Las ramas también tendrán que pesar mucho más. Cuando observes tus cogollos, fíjate en los pelos blancos (pistilos) que han desarrollado durante la prefloración; si tienen un tono anaranjado, tu hierba estará madura.

También deberás tener en cuenta el tipo de cepa. Las sativas suelen tardar diez semanas o más en florecer, mientras que las índicas tienden a hacerlo en unas ocho semanas. No se deben empezar a recolectar hasta que se cumplan estos plazos.

Pero, la señal más fiable de que tu cannabis está listo son unos tricomas maduros; algo sobre lo que hablaremos más adelante en este artículo.

¿Qué ocurre con las variedades autoflorecientes?

En general, se pueden buscar las mismas señales para saber si las auto están o no listas, aunque a veces puede ser un poco más complicado.

Por un lado, no todas las cepas autoflorecientes pierden sus hojas cuando maduran. Algunas ni siquiera cambian de color. Con estas plantas, es aún más difícil estar seguro.

Entonces, ¿cómo sabes si están listas para la cosecha? Espera de dos a tres semanas después del momento previsto. Si, por ejemplo, una planta necesita 10 semanas a partir de la siembra para estar lista, programa su cosecha para la semana 12 o 13. De esta forma, al menos sabrás que no la vas a cosechar demasiado pronto.

¿Qué aspecto tienen los tricomas cuando la marihuana está lista para cosechar?

¿qué ocurre con las variedades autoflorecientes?

Ya hemos mencionado la importancia de los tricomas a la hora de determinar el momento más adecuado para cosechar tu cannabis. De hecho, es la señal más fiable de la madurez de la hierba.

Pero, ¿en qué hay que fijarse exactamente cuando se usan los tricomas como indicador?

Por regla general, una planta de marihuana que esté lista tendrá unos tricomas de color turbio y lechoso. Si los tricomas de tu hierba aún están transparentes, esto significa que todavía no tienen mucho THC. Y, por lo tanto, los cogollos necesitan más tiempo para madurar. Sin embargo, cuando los tricomas adopten un tono ámbar, el THC habrá comenzado a convertirse en CBN (un cannabinoide menos psicotrópico), y sus efectos serán más suaves y menos vigorizantes.

Dicho esto, no todos los cultivadores deciden cosechar al mismo tiempo. Todo depende de las preferencias personales de cada uno. Algunos prefieren buscar el máximo contenido de THC y cosechan cuando los tricomas aún están turbios, mientras que otros buscan el efecto más relajante y apalancador que ofrecen los tricomas de color ámbar. En última instancia, aunque no pasa nada por dejar que los tricomas se vuelvan ámbar, no conviene esperar demasiado, ya que correrás el riesgo de perder gran parte del contenido de THC.

Tabla para la inspección de tricomas:

  • Tricomas transparentes: cogollos poco maduros
  • Unos turbios y otros transparentes: poco maduros pero más cerca de la cosecha
  • Turbios en la mayoría de los casos: concentración máxima de THC, listos para cosechar
  • Unos ámbar y otros turbios: listos para cosechar, mayor contenido de CBN
  • Tricomas ámbar: ¡cosecha ya!

¿Qué son los tricomas?

Una búsqueda rápida en Google te informa de que los tricomas son unas “excrecencias o apéndices minúsculos de las plantas, algas, líquenes y ciertos protistas”.

En el caso de las plantas, estas protuberancias suelen tener unas funciones esenciales, como la protección de los organismos microbianos. También ayudan a conservar una capa de aire sin movimiento alrededor de la superficie de la hoja, que evita una pérdida de agua excesiva.

En el caso de la marihuana, los tricomas producen terpenos, cannabinoides y flavonoides, que son los principales compuestos que le dan a la planta sus aromas, sabores y potencias particulares. Y, aunque estas características son muy útiles para el ser humano, también ayudan a ahuyentar a los depredadores.

¿Se puede cosechar la marihuana con pistilos blancos?

Ya hemos hablado brevemente de los pistilos (o estigmas) de los cogollos como posibles indicadores de la madurez del cannabis. Este órgano sexual femenino es necesario para el proceso de polinización, pero también ayuda a los cultivadores a decidir cuándo deben recolectar sus plantas.

Si los pistilos están blancos, las plantas necesitan más tiempo. Cuando empiecen a oscurecerse y a rizarse, sabrás que tu planta se está acercando a la madurez. Dicho esto, los pistilos son mucho menos fiables que los tricomas a la hora de determinar el momento de la cosecha, ya que existen numerosos factores que influyen en su color y forma.

Cómo comprobar los tricomas

¿se puede cosechar la marihuana con pistilos blancos?

El primer paso es saber dónde están los tricomas; aunque lo más importante es saber qué buscas. En este apartado encontrarás las mejores formas de examinar los tricomas para saber si tus plantas están listas para la cosecha.

Tricomas: dónde buscar

Si observas de cerca tus cogollos, verás unas estructuras minúsculas parecidas a setas por toda su superficie. Son pegajosas al tacto, y también están presentes en menores cantidades en las hojas.

Sin embargo, los tricomas no se ven bien a simple vista, por lo que necesitarás una herramienta de aumento para observarlos.

¿Cuáles son las mejores herramientas para observar los tricomas?

Las mejores herramientas para observar los tricomas son una lupa de joyero o una lente de aumento.

Simplemente desplazando la lupa por encima de los cogollos, podrás ver mucho mejor los tricomas. Te será mucho más fácil comprobar su forma y color, y decidir si tu cultivo está listo para cosechar.

Si quieres tener una imagen más grande y nítida, la mejor opción es un microscopio digital. Estos dispositivos también te permiten grabar vídeos, que podrás revisar varias veces cuando sea necesario.

Lo mejor de todo es que estas herramientas son relativamente asequibles. Tienen un precio muy bajo a cambio de poder inspeccionar tus plantas de cerca.

Preparación: ¿qué necesitas para cosechar marihuana?

¿cuáles son las mejores herramientas para observar los tricomas?

Tus tricomas tienen un color blanco lechoso, lo que indica que tus plantas están listas para cosechar. Y ahora, ¿qué? Lo primero que tienes que hacer es organizarlo todo para la cosecha, de la misma manera que un cocinero lleva a cabo los preparativos para cocinar un plato exquisito.

Utensilios

Prepara todos los utensilios que vas a necesitar:

  • Tijeras de podar afiladas: muy importante. Algunos cultivadores prefieren usar unas tijeras accionadas por resorte, aunque la mayoría recomienda las Chikamasa, que no llevan resorte, pero se dice que ofrecen una mayor precisión.
  • Guantes de látex: si cosechas marihuana sin protegerte las manos, tus dedos se cubrirán de una capa gruesa de resina. Ahórrate esta molestia.
  • Delantal: seguro que no quieres estropearte la ropa con la resina, ¿verdad?
  • Alcohol isopropílico: úsalo para limpiar tus tijeras de podar y evitar que la resina acumulada se solidifique. El alcohol para uso externo va muy bien para diluir la resina y facilitar la limpieza.
  • Un trozo de cordel: en el que atar las ramas para que se sequen.
  • Un tendedero para colgar las ramas: una barra de un armario ropero también sirve.
  • Bandeja recogedora: para dejar los recortes y las ramas, y mantener el orden.

Cosechar marihuana: ¿de día o de noche?

A continuación, deberás decidir si vas a cosechar de día o de noche.

La opinión general es que es mejor hacerlo durante las horas de oscuridad, especialmente al amanecer. Por un lado, se cree que el nivel de terpenos es mucho más alto justo antes de que salga el sol. Aunque la marihuana se empapa de luz del sol durante el día, produce resina principalmente por la noche. Este ciclo alcanza su punto máximo durante el amanecer.

La eficiencia es otro factor que también hay que tener en cuenta a la hora de recolectar hierba. Dependiendo del tamaño de tu cultivo, puedes tardar varias horas. Si empiezas pronto, terminarás antes, y tendrás el resto del día para dedicarlo a otras obligaciones importantes.

En lo que respecta a la cosecha diurna, los cultivadores suelen evitarla. Los cogollos no reciben humedad durante el día, lo que significa que estarán más secos y menos jugosos.

Lavado de raíces

Aquí es donde muchos cultivadores tienen diferentes opiniones. Algunos confían ciegamente en el lavado de raíces como una forma de preparación para la cosecha, mientras que otros ni siquiera se molestan. En caso de que no sepas en qué consiste, permítenos explicártelo.

Durante las fases vegetativa y de floración, las plantas de marihuana absorben numerosos macronutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio) y micronutrientes. Estas sustancias químicas ayudan a las plantas a desarrollarse, a soportar los elementos, y a florecer de una forma extraordinaria. Pero también pueden arruinar el producto final, ya que se notarán al fumarlo.

El lavado de raíces consiste en empapar el sustrato con agua sin fertilizantes y con un pH equilibrado, para eliminar el exceso de minerales. Por lo general, se realiza durante un período de una a dos semanas. La planta continuará absorbiendo y procesando los fertilizantes que estén presentes, pero no almacenará minerales no deseados.

Este proceso es necesario sobre todo para cultivadores que usan fertilizantes comerciales. Si cultivas de forma ecológica, puedes saltarte este paso.

Cómo cosechar marihuana: paso a paso

Lavado de raíces

Vamos a ver el meollo de la cuestión y la razón por la que estás leyendo este artículo. Aquí tienes nuestra guía detallada para cosechar marihuana.

Paso 1: cosecha progresiva

En un mundo ideal, todos los cogollos de una planta de cannabis estarían igual de maduros en el momento de la cosecha. Pero, en la vida real, los que están situados en la parte superior tienden a madurar más rápido. Por eso, recomendamos llevar a cabo una cosecha progresiva; es decir, cosechar rama por rama a medida que los cogollos van estando listos, en lugar de cortar el tallo principal y cosechar todos a la vez.

De esta forma, podrás cosechar tus cogollos a lo largo de varios días o semanas, cuando estén en su mejor momento. Esto no solo garantiza que no pierdan potencia ni sabor, sino que además te permite repartir el trabajo de recolección para que no le tengas que dedicar un día entero.

Paso 2: manicurado

El manicurado es una parte fundamental del proceso de recolección y tiene varios fines, pero el más obvio es su función estética. Aunque unos cogollos debidamente recortados también proporcionan un humo más suave, un aroma más intenso y una potencia más concentrada.

Puedes elegir entre un manicurado en verde o en seco. Ambos ofrecen sus propias ventajas, ya que el primero funciona mejor en climas húmedos y el segundo en zonas más áridas.

Este proceso de saneamiento de los cogollos es muy sencillo pero lleva mucho tiempo. Empieza eliminando las hojas de abanico exteriores y más grandes; tras lo cual deberás centrar tu atención en recortar las "hojas de azúcar" del interior de los cogollos. Aquí es donde tendrás que realizar el manicurado y deshacerte del exceso de material vegetal para poner a punto tus cogollos.

Procura tener lista la bandeja de recogida para acumular las hojas de abanico y de azúcar. Con este material se puede hacer un hachís y unos comestibles estupendos.

Paso 3: secado

Dependiendo del método que elijas, el secado tendrá lugar antes o después del manicurado. Pero, en este artículo, lo hemos hecho después del manicurado en verde.

El secado de los cogollos se puede realizar de dos formas distintas. La primera consiste simplemente en colgar las ramas boca abajo en un tendedero o clavija, como lo harías con la ropa mojada. Deberás asegurarte de que tus cogollos no conserven demasiadas hojas, con el fin garantizar un flujo de aire adecuado y evitar que se forme moho.

El segundo método es el secado con rejillas, y consiste en colocar los cogollos sobre unas rejillas de alambre para aumentar el flujo de aire a su alrededor. Este tipo de secado funciona mejor en una habitación pequeña. Solo tienes que apilar varias rejillas unas encima de otras.

Paso 3: secado

Independientemente del método que elijas, deberás tener en cuenta ciertos factores clave relacionados con la temperatura, la humedad y el flujo de aire.

Para empezar, tendrás que mantener una temperatura constante de 18-23°C para conseguir un secado uniforme. En cuanto a la humedad, intenta que haya alrededor de un 50%. Si es más baja, el proceso de secado se acelerará y los cogollos se romperán; mientras que una humedad más alta puede provocar la aparición de moho y la pudrición de los cogollos.

Si es posible, coloca un ventilador de pie, que oscile suavemente, para hacer que el aire circule. Apaga las luces del cuarto de secado cuando no estés atendiendo a tus cogollos, ya que la luz también puede degradar su calidad con el paso del tiempo.

Los cogollos colgados suelen tardar en secarse de dos a tres semanas, mientras que si usas las rejillas podrías terminar en una semana y media. Para saber si tus cogollos están bien secos, dobla los tallos; si se rompen con facilidad, están listos, si se doblan, espera un poco más.

Paso 4: curado

El curado es el principio del final de la cosecha. En pocas palabras, el curado es el proceso de envejecimiento de los cogollos, tal y como lo haría un viticultor con un buen vino.

El curado consta de tres pasos principales. Para empezar, deberás colocar tus cogollos secos en un frasco de vidrio de conserva. Este tipo de envase es ideal porque permite que las bacterias aeróbicas se alimenten de la clorofila y mueran sin multiplicarse.

El siguiente paso es guardar los frascos en un lugar fresco y oscuro. También deberás mantener en torno a un 60% de humedad relativa dentro de los recipientes, algo muy fácil de conseguir con ayuda de unos packs de humedad (como los que usan los aficionados a los puros).

Abre los frascos durante diez minutos todos los días para que se produzca un intercambio de aire. Mueve un poco los cogollos y asegúrate de que no huelan mal ni estén desarrollando moho. Repite este proceso a diario durante al menos cuatro semanas. Algunas personas curan sus cogollos durante mucho más tiempo, aunque esto podría reducir las provisiones a la larga.

Paso 5: Almacenamiento

El almacenamiento influye mucho en la calidad final del producto. Si lo haces de forma adecuada, tus cogollos serán muy sabrosos y potentes, y no tendrán moho.

Utiliza los frascos de curado para almacenar tus cogollos. En este caso, también tendrás que colocarlos en un lugar fresco y oscuro, para impedir que tu hierba pierda sabor y potencia. Evita las bolsas de plástico para un almacenamiento a largo plazo. Las bolsas con cierre hermético son porosas y permiten la entrada y salida del aire y la humedad. El almacenamiento no es la fase más indicada para ahorrar, y unos buenos frascos de vidrio son relativamente baratos.

¿Con qué frecuencia se puede cosechar marihuana?

Paso 5: almacenamiento

¡La ventaja de una cosecha continua es que nunca te quedarás sin hierba! Pero, la frecuencia con la que coseches dependerá de si cultivas en interior o al aire libre, y de si usas cepas fotoperiódicas o autoflorecientes.

Las plantas cultivadas en interior suelen tardar una media de 3-8 meses en ir desde la semilla hasta la cosecha. Este marco de tiempo te permite obtener cada año hasta cuatro cosechas de marihuana autofloreciente o fotoperiódica rápida, y hasta dos cosechas de variedades fotoperiódicas normales.

Al aire libre, podrás conseguir una cosecha por año con la mayoría de las cepas fotoperiódicas. Quienes vivan en zonas de climas cálidos o más adecuados para el cannabis podrían lograr dos cosechas. En el caso de las variedades auto, no hay límite en cuanto al número de cosechas que se pueden obtener al aire libre, aunque estas plantas no deben exponerse a heladas ni a condiciones climáticas adversas, ya que su calidad y productividad podrían verse afectadas.

Cómo cosechar marihuana para principiantes: ¡tú también puedes hacerlo!

Paso 5: almacenamiento

A la hora de cosechar marihuana, existen ciertas variables que hay que tener en cuenta.

Pero, el proceso en sí mismo es muy sencillo. Incluso si eres principiante, podrás conseguir resultados decentes siguiendo los pasos anteriores, que sirven para cultivos tanto en interior como en exterior.

¡Pruébalo! Si lo haces bien, tus plantas te recompensarán con un producto de calidad para disfrutar y compartir.