Historia de los porros de marihuana


Historia de los porros de marihuana

Mucho más que en los casos de la pipa y el bong, el porro es sinónimo de marihuana. "Pasa el porro" es una de las expresiones más míticas relacionadas con la hierba. Tampoco podemos olvidarnos de los blunts, aunque estos aparecieron en los 80, mientras que los canutos existen desde hace mucho más tiempo. Dediquemos un momento a repasar su historia y analizar todos los detalles que los convierten en lo que son.

TODO EMPEZÓ GRACIAS AL PINTORESCO MUNDO DEL PAPEL DE LIAR

Antre de hablar de los porros, tenemos que saber de dónde salió la idea de liar hierba dentro de un papel para fumarla. Y para ello, debemos remontarnos al siglo XVII, cuando el comercio de tabaco florecía en Europa. Los aristócratas españoles solían fumar unos puros enormes, y cuando se hartaban, tiraban las colillas. Los campesinos, que estaban deseando probarlos, las recogían, las abrían y las volvían a liar con trozos de periódico. Y así fue como se creó el primer cigarrillo. A partir de entonces, reconociendo la demanda, los fabricantes de papel de Alcoy comenzaron a producir papelillos de liar. Y al ser una alternativa mucho más agradable que los periódicos, pronto ganaron mucha popularidad.

En la actualidad, los papelillos de liar, tanto Zig Zag, RAW, OCB, o de cualquier otra marca, tienen todo tipo de tamaños y formas. Muchas empresas fabrican versiones más grandes para fumetas. Pero, al mismo tiempo, el típico papelillo pequeño cuenta con muchos simpatizantes.

EL AUGE DEL PORRO

Más de 200 años tras la aparición de los papeles de liar, nació el porro. Y, al igual que su predecesor, fue todo un éxito entre la clase obrera. A mediados del siglo XIX, mientras contemplaba a los trabajadores agrícolas de México, un farmacéutico de la Universidad de Guadalajara observó cómo mezclaban marihuana con tabaco en sus cigarrillos. Esto significa que el primer "registro histórico" de un porro en realidad era un canuto, pero eso es algo que veremos más adelante.

Un par de décadas más tarde, los primeros porros comerciales llegaron a Estados Unidos en forma de cigarrillos indios Grimault. Se anunciaban como un remedio para los problemas respiratorios, y contenían belladona y nitrato potásico. Afortunadamente, estos ingredientes no se incluyeron en los porros que se consumían durante la Ley Seca (1920-33). En lugar de para combatir las náuseas, estos cigarros se consumían únicamente por diversión, y se hicieron muy populares entre los músicos de jazz que querían colocarse sin tener problemas con la policía. Acabaron ilegalizándose poco después del final de la Ley Seca, pero eso no acabó con ellos. En la década de los 60, volvieron como símbolo de la contracultura y las protestas pacíficas contra el sistema. Algunos dirían que en la actualidad siguen representado esos valores.

EL PORRO: LA PIEDRA ANGULAR DEL CANNABIS MODERNO

Dado que el porro es probablemente el método de consumo de cannabis más popular y accesible, no podemos dejar pasar la oportunidad de homenajearlo. Desde los trabajadores del siglo XIX que los liaban en el campo a las empresas actuales que los venden ya liados a los dispensarios, los porros han experimentado una larga andadura para llegar a donde se encuentran hoy. Aunque la vaporización ha mucho terreno recientemente, la barrera del precio es innegable. Hasta que las empresas fabriquen vaporizadores seguros y baratos, los porros no se van a ir a ninguna parte. Dicho esto, el mercado podría cambiar en las próximas décadas. ¿Quién sabe qué situaciones sociales y económicas nos esperan? Con eso en mente, es imposible predecir qué métodos de consumo triunfarán o desaparecerán.

Si la incertidumbre no te deja vivir, enciéndete un porro y olvídate.