Cómo (y cuándo) regar la marihuana


Cómo (y cuándo) regar la marihuana

A las plantas, como al resto de seres vivos, les encanta el agua. Pero esto no significa que más sea mejor. Aprender a reconocer cuándo tus plantas necesitan más agua, o menos agua, es un paso sencillo pero esencial para convertirte en un cultivador experto. Esta guía te ofrece información para entender la marihuana y sus necesidades hídricas.

Regar las plantas de marihuana parece fácil, ¿verdad? ¡Sí! Pero acertar con la frecuencia de riego es fundamental para la buena salud de tu cultivo. El exceso de riego es un problema mucho más habitual y más perjudicial para las plantas que la falta de riego (en la mayoría de casos).

La frecuencia con que tus plantas necesitan agua depende de varios factores, desde la fase de cultivo en que se encuentran las plantas hasta el tamaño de la maceta, el calor emitido por las luces o el tipo de sistema de cultivo utilizado. Así que seguir la rutina de riego de otra persona no funcionará.

Además, la fuente de abastecimiento de agua variará entre un cultivador y otro.

Casi todos los aspectos de un cultivo (incluido el riego) son exclusivos de esa operación. El entorno, la cepa y el tipo de agua utilizada influyen de algún modo sobre el crecimiento y el desarrollo de tu cultivo.

Por ello, a continuación te ofrecemos una guía sobre cómo y cuándo regar tus plantas de marihuana para que puedas perfeccionar el arte del riego.

¿Qué tipo de agua puedes utilizar para cultivar marihuana?

Cómo (y cuándo) regar la marihuana

El primer paso para garantizar un buen plan de riego es elegir la fuente de abastecimiento de agua adecuada para tus plantas (agua de grifo, agua de lluvia, etc.). Por mucho que aprendas todos los matices de cada cepa de cannabis y prepares un brebaje fertilizante adecuado para ellas, todo ello podría ser en vano si utilizas un agua rica en minerales.

Dicho esto, salvo que busques un cultivo absolutamente perfecto, es importante no obsesionarse demasiado con el tipo de agua. Siempre y cuando proceda de una fuente satisfactoria, no deberías obtener malos resultados.

Lo ideal es que el agua tenga las siguientes características:

  • Un pH de 6,0-6,8 (5,5-6,0 para un cultivo hidropónico)
  • Un ppm de minerales bajo, lo que significa pocos contaminantes
  • Sin contaminantes biológicos
  • Una temperatura alrededor de 21°C

Otros aspectos a considerar a la hora de decidir la fuente de abastecimiento de agua son:

  • El coste (tanto inicial como a largo plazo)
  • Disponibilidad
  • Impacto medioambiental
  • Facilidad de recolección

Pero tener en cuenta todos estos factores en la misma medida podría ser un privilegio del que no disponen muchos cultivadores. Los factores determinantes a la hora de decidir qué tipo de agua utilizar probablemente sean el coste y la accesibilidad.

Así que, dependiendo del tipo de agua que tengas disponible, ¿cuáles son los pros y contras de cada una?

Agua de grifo

Utilizar agua de grifo sin filtrar será la opción más barata y sencilla para la mayoría de cultivadores. Y en muchos casos, más o menos será suficiente.

Si vives fuera de una ciudad, posiblemente tu agua del grifo será más adecuada para regar tu cultivo. Pero si vives en un entorno urbano denso, es probable que el agua del grifo tenga mayor contaminación química. La forma más sencilla de remediar esto es dejar el agua reposar durante 24-48 horas antes de utilizarla. Al hacerlo, se evaporarán sustancias químicas como el cloro (que puede dañar el ecosistema del suelo).

También es probable que tu agua de grifo tenga un pH un poco más alto de lo ideal. Puedes solucionar esto usando un medidor de pH y un producto para subir o bajar el pH.

Aunque puedes invertir en sistemas caros de filtración de agua por ósmosis inversa, un simple filtro de agua doméstico (como los que se utilizan para purificar el agua potable) también aumentará la pureza y la idoneidad del agua del grifo. Esta es la forma más barata de purificar el agua del grifo.

Agua recogida

Ya sea agua de lluvia, o agua obtenida de una fuente natural, usar agua recolectada puede ser una forma barata y sostenible de regar tus plantas de cannabis.

Agua de una fuente natural

El agua recogida de una fuente natural, como un río, puede variar mucho en cuanto a pH y contaminantes. Por tanto, es importante analizarla bien antes de dársela a tus plantas.

Podría ser que esté maravillosamente equilibrada y tenga el pH ideal, ligeramente ácido. Pero también podría ser que esté llena de escorrentías agrícolas y contaminantes biológicos. ¡Así que analízala antes de usarla!

Agua de lluvia

Recoger el agua de lluvia es gratis, más allá del coste inicial de un depósito de agua. Además, está relativamente libre de contaminantes. Si puedes recoger agua de lluvia, suele ser una opción muy viable y sin ningún impacto ambiental. Solo debes asegurarte de almacenarla adecuadamente para que no sea un criadero de bacterias y otros microorganismos.

Agua embotellada

El agua embotellada está equilibrada, y es bastante pura y relativamente barata. Es una opción fácil si quieres regar tu cultivo con agua pura. Pero los residuos de plástico generan un gran impacto en la naturaleza, por lo que no aconsejamos este método. Además, la recogida, el transporte y el envasado del agua conllevan daños innecesarios para el medio ambiente. En general, hay opciones mucho mejores.

Cuándo regar las plantas de marihuana

Agua embotellada

Saber cuándo regar las plantas de marihuana puede ser complicado, y hay mucha información contradictoria al respecto. Algunos recomiendan regar cada pocos días, mientras que otros afirman que se necesita un litro y medio de agua cada día durante la fase de floración. Pero es mucho mejor observar a las propias plantas, en lugar de seguir un plan de riego estricto.

Aquí tienes algunos consejos sobre cuándo regar las plantas de marihuana cultivadas en macetas, directamente en la tierra (en parterres o bancales) o en sistemas hidropónicos.

En macetas con tierra

Por suerte, regar las plantas que crecen en un sustrato de tierra no tiene por qué ser difícil.

Probablemente, la mejor forma de saber si tus plantas necesitan agua sea examinar la tierra. Si esperas a que las hojas se marchiten, obtendrás unas plantas atrofiadas con cosechas pobres; mientras que si las riegas abundantemente cada X días, las ahogarás.

Dejar que la tierra se seque entre riego y riego es fundamental para la salud de las raíces, ya que les permite suficiente tiempo para respirar. Si están constantemente empapadas, las raíces podrían pudrirse y morirse.

La forma más fácil de examinar la tierra es simplemente tocándola. Mete un dedo a unos 5cm de profundidad en la tierra. Si notas que está seca, probablemente sea buena idea regarla. Otra opción es levantar las macetas para determinar si están secas o saturadas de agua; para hacerte una idea de esto, necesitarás saber cuánto pesan cuando están secas. Si la maceta pesa mucho, probablemente la tierra tenga bastante agua. Si sientes que está muy ligera, riégala.

Directamente en la tierra (en parterres o bancales)

Las pautas anteriores son sencillas de seguir en un cultivo interior controlado. Pero plantar al aire libre directamente en la tierra puede ser un poco más difícil. Las raíces pueden profundizar más en el suelo y, en este caso, la capa superior de la tierra no es tan indicadora del contenido total de agua. Además, podrías regar tus plantas un día y descubrir que llueve a cántaros dos horas después.

Así que, si cultivas en exterior en parterres o bancales, tendrás que vigilar un poco más a las plantas. El lado positivo de este tipo de cultivo es que probablemente tengas un mejor drenaje y, por tanto, podrás seguir un plan de riego más estricto.

Siempre y cuando no ahogues a las plantas, la tierra será mucho más capaz de equilibrar el contenido de agua. Probablemente, tus plantas de cannabis no serán las únicas que aprovechen el agua; las raíces de los árboles cercanos también lo agradecerán.

En un cultivo hidropónico

En un sistema hidropónico, las raíces están expuestas al agua. Algunos métodos hidropónicos someten las raíces al agua de forma intermitente, mientras que otros las dejan totalmente sumergidas en una solución acuosa las 24 horas del día. Así que hablar de riego en la hidroponía puede parecer un poco redundante.

Aun así, es fundamental que vigiles tus plantas en busca de las señales mencionadas anteriormente. Por suerte, en un cultivo hidropónico tienes el lujo de poder ver las raíces, lo que te permite conocer su estado de salud.

¿Puedes regar las plantas de cannabis por la noche?

Aunque no existe consenso para responder a esta pregunta, no aconsejamos regar de noche. Hay algunas razones para ello:

  • Las plantas gastan la mayor parte de su energía durante el día, por lo que el agua y los nutrientes son más necesarios durante ese tiempo.
  • Estar muy húmedas en los períodos más fríos aumenta la probabilidad de infestación.
  • Las plantas pierden agua con el calor del día (o bajo las luces), y la absorben más fácilmente durante ese tiempo.

Regar por la mañana, tanto en cultivos de interior como de exterior, parece ser lo más adecuado. Esto proporciona a las plantas suficiente agua y nutrientes durante el día; y también significa que, cuando llega la noche fresca y oscura, la tierra ya no está demasiado húmeda.

Consejos para principiantes para regar correctamente las plantas de marihuana

¿puedes regar las plantas de cannabis por la noche?

Regar tu marihuana puede ser fácil y eficaz, usando unas técnicas sencillas (y materiales). Estos son nuestros principales consejos para los cultivadores novatos.

Riega menos, pero bien

Las plantas están acostumbradas a las variaciones en el nivel de agua del suelo; han evolucionado no solo para soportarlas, sino para prosperar en esas condiciones. Por tanto, dejar que la tierra se seque un poco no solo es tolerable, sino que es preferible para las raíces de tus plantas.

La mejor opción es regar con menor frecuencia, pero con agua de pH equilibrado y rica en nutrientes. Es mucho más fácil rehidratar una planta, que deshidratarla.

Procura que haya un buen drenaje

El exceso de agua que no pueda ser retenida en la tierra se acumulará en los platos que hay debajo de las macetas. Si no tienes platos/bandejas para las macetas, ¡consigue unas para evitar líos! Parte del agua será reabsorbida por la tierra, así que déjala durante unos 30 minutos. Pasado ese tiempo, tira el agua que quede en los platos.

Dejar las plantas asentadas sobre un exceso de agua priva a las raíces de oxígeno y favorece la putrefacción y las infecciones.

Controla el pH

Un nivel de pH ideal significa que tus plantas pueden absorber los nutrientes del suelo óptimamente. Si el pH es demasiado alto o demasiado bajo, tendrán dificultades para hacerlo, lo que provocará un retraso en el crecimiento o la muerte de las plantas.

Controlar el pH del agua o la solución nutritiva, de la tierra y de la escorrentía te dará una idea global de la situación del pH.

Los medidores de pH son baratos y fáciles de usar. Analizar el agua de escorrentía te dará una idea más precisa del nivel de pH en el suelo. Si es demasiado alto o bajo, corrige el pH de la solución y vuelve a regar con ella. Podrían ser necesarios varios ciclos hasta que la escorrentía tenga el pH adecuado.

Usa un tensiómetro

Los tensiómetros miden la tensión del agua en el suelo. Al hacerlo, muestran el grado de saturación de la tierra. Si absorben agua fácilmente, significa que el suelo contiene mucha agua; en cambio, si tienen dificultades para absorberla, significa que el suelo se está secando.

Aunque no es una herramienta imprescindible, un tensiómetro es una forma sencilla de medir el contenido de agua del sustrato.

Cómo regar tus plantas de marihuana

Usa un tensiómetro

Las distintas fases de cultivo del cannabis requieren diferentes cantidades de agua. Ser consciente de ello te ayudará a conseguir resultados óptimos y plantas felices. A continuación, te aconsejamos sobre cómo regar el cannabis durante las distintas fases de cultivo.

Cómo regar las plántulas de marihuana

Las plántulas son delicadas, y regarlas demasiado seguramente las matará. Aunque las semillas requieren humedad para germinar, no necesitan un entorno empapado. Utilizar un propagador es la forma más sencilla de conseguir un equilibrio entre una tierra lo suficientemente seca y húmeda.

Durante esta fase, las plántulas prosperan en un entorno húmedo (lo ideal es alrededor del 70%), pero con una tierra que no esté demasiado mojada. Usar un higrómetro te ayudará a mantener el nivel deseado de humedad.

Además, la mayoría de sustratos diseñados para germinar semillas ya contienen niveles adecuados de nutrientes. Por tanto, en esta fase solo tendrás que añadir agua.

Plántulas en un cultivo hidropónico

La mayoría de cultivadores hidropónicos germinan las semillas en lana de roca. En general, el proceso no es muy diferente al del cultivo en tierra. La principal diferencia está en que la lana de roca es un sustrato inerte, por lo que tendrás que añadir fertilizante desde el principio. Pero al hacerlo, empieza con cantidades bajas, usando alrededor de un 10-20% de la dosis recomendada.

Cómo regar las plantas de cannabis en fase vegetativa

Durante la fase vegetativa, las plantas se vuelven mucho más sedientas. En esta etapa, adquirirán alrededor del 50% de su masa final en un plazo de tiempo relativamente corto, por lo que regarlas correctamente es importante para su buen desarrollo.

Dependiendo del tamaño de la maceta, probablemente bastará con regarlas entre 1-3 veces por semana. Aunque, como hemos comentado, esta información es simplemente orientativa; deja que sean las plantas y la tierra quienes tengan la última palabra.

Cómo regar las plantas de marihuana en floración

Tus plantas están produciendo las ansiadas flores, ¡y esta tarea les da sed! En esta fase probablemente aumentará el riego de nuevo, y el plan de fertilización cambiará. Es probable que durante esta etapa utilices abonos y potenciadores específicos para la floración, así que asegúrate de no regarlas en exceso ni fertilizarlas demasiado causándoles quemaduras de nutrientes.

Lavado de raíces

Hacer un lavado de raíces a las plantas simplemente consiste en regar el sustrato con agua pura de pH equilibrado para eliminar las sales acumuladas. Hay dos situaciones en las que puedes hacer esto.

En primer lugar, si has usado demasiado abono y las plantas están sufriendo un bloqueo de nutrientes o quemaduras de nutrientes, tendrás que lavar las raíces para iniciar un nuevo plan de fertilización y permitir que las raíces vuelvan a absorber los nutrientes.

En segundo lugar, algunos cultivadores creen que privar a las plantas de fertilizante durante las últimas semanas de floración provoca que tengan que usar sus propias reservas de nutrientes, mejorando así el sabor y la suavidad de los cogollos. Existe el debate de si esto es cierto o simplemente un mito, pero en cualquier caso no parece afectar negativamente al resultado final.

Cómo regar los esquejes de marihuana

Si sacas esquejes de una planta de cannabis, tendrás que tratarlos más o menos como una plántula. Pon el esqueje en un taco de cultivo y colócalo en un propagador mientras desarrolla las raíces. En este caso, también debes regar con poca agua y procurar un nivel de humedad del 70%.

Al igual que con las plántulas, necesitarás un higrómetro para asegurarte de que los esquejes crezcan óptimamente y lleguen hasta la fase vegetativa. Pero a diferencia de las plántulas, los esquejes tienen más probabilidades de no echar raíces, así que haz todo lo posible por mantener las condiciones ideales.

Exceso o falta de riego de las plantas de cannabis

A wilted marijuana plant

Regar demasiado es uno de los mayores errores entre los cultivadores novatos. La falta de riego no es una amenaza tan grande, pero si persiste a lo largo del tiempo puede perjudicar el crecimiento de tus plantas. Aquí tienes un resumen sobre cómo reconocer y remediar ambos problemas.

Cómo reconocer la falta de riego

Los signos que indican que tus plantas tienen sed son:

  • Hojas marchitas (¡asegúrate de que no están saturadas!)
  • Color verde apagado
  • Las hojas se vuelven amarillas o marrones
  • Tierra seca

Cuando las plantas tienen sed, su vibrante color verde empieza a apagarse un poco. Además, las hojas se marchitan y toda la planta empieza a tener un aspecto seco y sin vigor. Finalmente, las hojas empezarán a ponerse amarillas o marrones, y se volverán crujientes. Todo esto probablemente irá acompañado de una tierra seca.

Remedio

¡Riega tus plantas! Empapa todo el sustrato de modo que un 10-20% de la escorrentía salga por la base de las macetas. Tus plantas deberían recuperarse rápidamente.

Como ya hemos comentado, en general es mejor regar con menor frecuencia, pero generosamente.

Cómo reconocer el exceso de riego

Cuando las plantas se riegan demasiado pueden tener un aspecto similar al de las plantas con falta de riego, pero hay algunas señales distintivas:

  • Las plantas regadas en exceso conservan su color verde intenso
  • Parecen sobresaturadas en lugar de secas
  • Las hojas tienden a marchitarse y decolorarse desde abajo hacia arriba
  • ¡La tierra estará mojada!

Al juzgar el nivel de hidratación de tus plantas, ten en cuenta lo siguiente: si riegas tus plantas y los síntomas de falta de riego no desaparecen, ¡probablemente no tenga falta de riego!

Remedio

Según lo avanzados que estén los síntomas del exceso de riego, la solución variará. Si la planta solo está un poco saturada y flácida, entonces probablemente bastará con dejar que el sustrato se seque. No riegues la planta hasta que empiece a tener un aspecto sano y normal.

Si realmente la has ahogado, podría ser necesario trasplantarla y cortar las raíces podridas. La podredumbre de la raíz será evidente si las hojas han empezado a marchitarse. En este caso, saca la planta de la maceta, quita la tierra, busca y elimina las raíces podridas, y vuelve a plantarla en tierra nueva. ¡No la riegues durante un tiempo!

Como siempre, la mejor cura es la prevención, así que lo mejor es evitar llegar a esta situación.

Regar el cannabis cuando estás de viaje o fuera de casa

Cómo reconocer el exceso de riego

Podría llegar un momento en que tengas que ausentarte de casa durante un tiempo. Si solamente son unos días, lo mejor es programar las luces con un temporizador y dejarlo así.

Pero si vas a estar fuera durante más tiempo, tendrás que encontrar una manera de regar tus plantas. Suponiendo que no quieras invertir en un sistema automatizado de alta tecnología, hay un par de formas de hacerlo.

Sistema de riego por goteo

Montar un sistema de riego por goteo es sencillo. Puedes hacerlo con mangueras perforadas o botellas con agujeros, de modo que se libere una cantidad de agua constante y controlable. Este método puede utilizarse durante todo el cultivo, ahorrándote mucho trabajo.

El inconveniente de usar este método cuando estás fuera de casa durante un tiempo es que requiere dejar un grifo abierto permanentemente, y si la instalación se estropeara podría provocar una inundación; esto podría causar destrozos en tu casa y alertar a las autoridades de tu cultivo. Así que, si vas a dejarlo funcionando durante largos períodos, procura que esté bien instalado.

Estacas de riego automático

Son fáciles de usar y no conllevan riesgos. Las estacas se clavan en la tierra y tienen una mecha que lleva a un depósito de agua. A medida que las raíces absorben el agua de las estacas, el proceso de ósmosis extrae el agua del depósito a través de la mecha. Esta es una gran opción si solo vas a ausentarte de casa durante poco tiempo.

Tus amigos fumetas

¡También puedes pedirle a un amigo que riegue tus plantas! Solo debes asegurarte de que no se vayan de la lengua y de que entienden la importancia de no fertilizar ni regar en exceso. ¡Tal vez puedas colgar este artículo junto al grifo o tu depósito de agua!

Regar el cannabis correctamente: importante, pero sencillo

Tus amigos fumetas

Regar la marihuana es muy fácil, pero esto es casi su perdición. La gente asume que es tan sencillo como echar un poco de agua a una planta y verla crecer. Pero lo cierto es que requiere un poco más de cuidado; aunque solo un poco más.

Dejar que la tierra se seque un poco es mucho mejor para la planta y mucho más fácil de manejar, que saturarla de agua. ¡Menos es más!

La principal moraleja de esta guía es que debes observar tus plantas y la tierra donde crecen. Si tienen buen aspecto y la tierra está húmeda, ¡déjalas estar! No te obsesiones con un horario de riego o algo que hayas oído: hay muchos factores que determinan la cantidad de agua que necesitan tus plantas y, al fin y al cabo, ellas son las mejores indicadoras.