Cómo y cuándo trasplantar tus plantas de cannabis


Cómo y cuándo trasplantar tus plantas de cannabis

Trasplantar es el proceso de pasar tus plantas de macetas pequeñas utilizadas para comenzar el ciclo de cultivo, a otras más grandes, contenedores o espacios de cultivo, que les permitirán desarrollar raíces más largas, mejorar su estabilidad y absorber más agua y nutrientes para finalmente producir los cogollos más grandes y resinosos posible.

Trasplantar tus plantas de cannabis es una parte fundamental del ciclo de cultivo necesaria para optimizar su tamaño y permitirles alcanzar su máximo potencial con espacio, abono y sustrato suficientes.

¿POR QUÉ DEBERÍAS TRASPLANTAR?

Germinar tus plántulas en una maceta pequeña es una buena idea por varias razones. Te permite crear una zona de cría, donde puedes tener muchas plantas en desarrollo, y con macetas pequeñas podrás maximizar la cantidad de plantas que siembras en un espacio concreto.

Además de aumentar el tamaño de tu plantación, las macetas pequeñas facilitan el trabajo. Es más sencillo acertar con el riego, porque un exceso de agua podría dañar a tus plantas de diversas maneras, como limitar el crecimiento o amarillear y rizar las hojas.

Si se usan macetas demasiado grandes en esta fase inicial, se podría acumular agua, ya que el pequeño sistema radicular no podrá absorber toda la que tiene a su disposición, aumentando el riesgo de podredumbre que podría perjudicar seriamente a tus plantas.

Dicho esto, finalmente llegará el momento en el que una maceta demasiado pequeña también sería dañina para la salud y el desarrollo de tu hierba.

A tus plantas enseguida se les quedarán pequeños sus diminutos hogares, sus sistemas radiculares ocuparán todo el sustrato disponible y sus necesidades de agua y abono se dispararán en un entorno tan limitado. Si tus plantas tienen sus raíces oprimidas, podrás verlo a simple vista porque las macetas se verán desproporcionadas para su tamaño e incluso podrían llegar a rebosar.

Otros síntomas podrían ser un crecimiento limitado, una necesidad de riesgo demasiado frecuente, hojas rizadas o tallos rojizos.

CUÁNDO TRASPLANTAR

El momento de trasplantar llega cuando tus plantas han superado la fase de la plántula y están empezando a entrar en la etapa vegetativa de su ciclo de vida. Esto significa que tendrás que pasar tus plantas de los contenedores iniciales a otros más grandes para que puedan continuar desarrollándose.

Sin embargo, los trasplantes podrían no acabar aquí. Tiene sentido ir trasplantando tu cultivo a contenedores cada vez más grandes a medida que pasa el tiempo, para garantizar que la maceta no sea demasiado pequeña y limite el crecimiento. Y una demasiado grande conllevaría el riesgo de mohos en las raíces.

Por lo tanto, puedes seguir trasplantando tu cultivo a lo largo de toda la etapa de crecimiento vegetativo para asegurarte de que se mantenga el equilibrio. Si estás cultivando con luces de gran potencia o tus plantas están expuestas con frecuencia a la luz solar, esto podría ser necesario a menudo, porque el crecimiento tendrá lugar a un ritmo mucho mayor.

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CÓMO TRASPLANTAR

Saber cómo trasplantar correctamente es fundamental para evitar daños innecesarios. Tirar de la planta para sacarla de su recipiente puede, obviamente, causar un gran nivel de estrés e incluso graves daños físicos si no se hace correctamente, lo cual podría reducir la cosecha, porque la planta dedicaría el tiempo que podía emplear para madurar sus flores a recuperarse del trauma y el estrés.

Para empezar, hazte con macetas bastante más grandes que las que habías usado previamente.

Por ejemplo, si empezaste sembrando tu planta en una maceta de 1 litro, el siguiente paso a partir de ahí sería trasplantarla a una maceta de 2 litros de volumen. Cuando se le quede pequeña, podrías duplicar de nuevo el tamaño de la maceta, pasando a 4 litros, luego 8 y finalmente 12, 16 o incluso 20. El tamaño de la maceta definitiva que escojas dependerá de la velocidad de desarrollo de tus plantas durante la etapa vegetativa.

Las plantas sativa suelen tener tendencia genética a crecer más y más altas que las cepas índica, y probablemente necesiten un tamaño de maceta superior con el tiempo.

El espacio disponible también es un factor condicionante para el cultivador, del cual dependerá el tamaño de la maceta final.

Antes de sacar la planta del tiesto previo, llena la maceta nueva hasta la mitad con sustrato o el medio de cultivo que hayas escogido, dejando espacio suficiente para garantizar que tus plantas y sus raíces, junto con la tierra a la que están unidas, quepan dentro sin problemas. Compacta el sustrato ligeramente.

Antes del siguiente paso, riega tu planta y déjala que drene durante un par de horas. Esto ayudará a proteger el sistema radicular de tus plantas durante los trasplantes. Al trasplantar con tierra demasiado seca, se podría desmoronar, mientras un sustrato demasiado empapado conlleva el riesgo de resquebrajar todo el sistema radicular de tu planta.

Luego agarra tu planta por la base del tallo, dale la vuelta a la maceta con cuidado y con movimientos controlados. Tu planta y su sistema radicular deberían deslizarse suavemente del interior de su antiguo hogar.

Si has conseguido acertar con los plazos, el sistema radicular debería sostener todo el sustrato con la misma forma de la maceta vieja. Coloca esta estructura en la nueva y llena el espacio libre con sustrato fresco.

Para reducir el riesgo de daños y estrés que tus plantas podrían sufrir en este proceso, quizás fuese interesante aplicarles una pequeña dosis de abono para ayudarles a instalarse en su nuevo hogar. La intensidad de la luz también podría disminuirse ligeramente para contrarrestar un posible aumento del nivel de estrés.