VIPs de la marihuana: Robert C. Randall


VIPs de la marihuana: Robert C. Randall

Durante la década de los 70, el gobierno de Estados Unidos demonizó el cannabis en todo el país, y tras convencer a otros gobiernos del mundo para que hicieran lo propio, la marihuana pasó a estar prohibida.

Las subvenciones gubernamentales para investigaciones científicas solo se concedían a quienes estuvieran dispuestos a demostrar lo perjudicial que era el cannabis, y cuando el estudio revelaba que en realidad tenía propiedades beneficiosas, la investigación era inmediatamente cancelada. Fue una época muy oscura.

Pero entonces apareció un estadounidense que se enfrentó al fantasma de la prohibición y sus lacayos.

Su nombre era Robert C. Randall, y en 1976, intentaba convencer al gobierno de Estados Unidos de que el cannabis tiene aplicaciones médicas.

UN MOVIMIENTO CONCEBIDO EN UN INSTANTE

La primera vez que probó la marihuana, Robert C. Randall era un estudiante universitario. Cuando acabó su licenciatura y se mudó a Washington D.C. para continuar su carrera, los días de fumar hierba parecieron quedar atrás.

Doce meses después, fue diagnosticado con glaucoma avanzado. Todas sus aspiraciones se evaporaron, acabó en paro y recibiendo ayudas sociales. Los síntomas típicos de la enfermedad no tardaron en aparecer. Podía sentir la presión que se acumulaba en sus ojos. Se quedaría ciego antes de cumplir los 30.

Poco después de su diagnóstico, Robert se encontraba con unos amigos. Uno de ellos le ofreció un porro. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había fumado, y Robert aprovechó esa oportunidad para relajarse y olvidar sus problemas.

Más tarde, mientras disfrutaba del subidón, miró hacia fuera y notó que los característicos halos que solían rodear a las luces de las farolas (un síntoma del glaucoma) habían desaparecido. Aquel, como explicó más de dos décadas después, fue el momento clave del "eureka".

"Fue un momento muy peculiar. Enseguida me di cuenta del vínculo entre la marihuana y la ausencia de los halos. De hecho, partes de mi cerebro aceptaron esta conexión tan rápido y con tanta seguridad, que estaba convencido de estar colocado, lo que, por supuesto, era cierto. Traté de seguir la explosión de espasmos sinápticos, pero pronto me quedé atrás".

Con el tiempo, aceptó esos pensamientos como un hecho personal. La marihuana aliviaba sus síntomas. La presión intraocular volvía a estar en un rango seguro.

Su médico se quedó perplejo, pero Robert no mencionó la terapia autoprescrita a base de marihuana. Se lo contó a muy pocas personas, ya que quería seguir con su vida y disfrutar de su visión recuperada. Una persona con la que sí lo comentó, fue su futura esposa, Alice O'Leary.

EL COMIENZO DEL MOVIMIENTO A FAVOR DE LA MARIHUANA MEDICINAL

Tras año y medio combatiendo el glaucoma de Robert con marihuana, fueron arrestados por cultivar cannabis en su terraza. Convencidos de que la hierba ayudaba a Robert, no querían declararse culpables, pagar una multa e irse a casa con una infracción menor. Pero entonces, el destino jugó sus bazas.

Descubrieron que el gobierno federal de EE.UU estaba involucrado en una investigación que demostraba que la marihuana era beneficiosa como tratamiento para el glaucoma. Robert se puso en contacto con el investigador y, tras un estudio de 10 días de duración, se probó que se quedaría ciego sin su tratamiento con marihuana.

En noviembre de 1976, Robert fue declarado no culpable de cultivar marihuana por razón de necesidad médica. El gobierno le permitió tener acceso a los suministros federales de cannabis. En aquel momento, Robert era la única persona en todo el país que podía estar en posesión de cannabis medicinal de forma legal. Apareció en todas las noticias, y así se originó el movimiento en favor de la marihuana medicinal.

La pareja conoció a muchas personas que también habían descubierto los beneficios terapéuticos del cannabis. En abril de 1977, 13 pacientes presentaron una petición en la oficina del Fiscal General para que se cambiara la clasificación del cannabis. Esta petición no tuvo éxito, pero destacó el amplio interés en torno a la marihuana.

El PADRE DEL MOVIMIENTO A FAVOR DE LA MARIHUANA MEDICINAL

Entre 1978 y 1981, la pareja colaboró con pacientes de todo el país. 34 estados modificaron sus leyes. Fundaron la Alliance for Marijuana Therapeutics, e intentaron establecer programas de investigación a nivel estatal. También ejercieron presión para que se aprobara una legislación federal que, en cierto momento, tuvo 110 patrocinadores.

El activismo en pro de la marihuana medicinal era difícil. La Alliance fue el partido líder durante las audiencias para la reclasificación del cannabis ante el juez de derecho administrativo de la DEA. En un primer momento, este juez recomendó reclasificar el cannabis medicinal. Lamentablemente, su decisión fue revocada por el tribunal de apelación.

Más adelante, fundaron MARS, el Servicio de Investigación de la Marihuana y el SIDA. Esto permitió que cientos de enfermos de SIDA presentaran solicitudes para obtener acceso a la marihuana medicinal. Para demostrar lo dura que podía llegar a ser la postura del gobierno, este canceló el único programa de acceso legal del país. La indignación pública por este acto tan cruel condujo al éxito de la Proposición 215 en California.

Robert C. Randall dirigió personalmente todas estas actividades durante más de 20 años, a pesar de que su libertad de expresión se vio amenazada, y que su suministro de marihuana medicinal fue interrumpido varias veces.

Robert C. Randall reintrodujo la marihuana medicinal en la opinión pública. Su licenciatura en retórica le convirtió en un orador y polemista muy hábil y convincente. Hasta su muerte en 2001, se dedicó a defender el derecho de los pacientes a consumir cannabis medicinal.

Después de 40 años, se han logrado grandes avances en la aceptación de la marihuana como medicamento. Robert C. Randall, el padre del movimiento a favor de la marihuana medicinal, estaría fascinado. Descanse en paz.