10 Consejos esenciales para cocinar comestibles de cannabis


10 Consejos esenciales para cocinar comestibles de cannabis

Para muchas personas, cocinar con marihuana es como disparar a ciegas. Pero no tiene por qué ser así. Aquí tienes 10 consejos para ayudarte a convertirte en un mejor canna-chef.

1. CALCULA LA DOSIS Y LA POTENCIA

Este es el primer paso para cocinar de forma correcta con cannabis. Si no conoces la potencia de la marihuana que estás usando, es prácticamente imposible determinar la concentración de cannabinoides de tus comestibles y obtener una dosis adecuada.

Lamentablemente, no todo el mundo tiene la capacidad de saber cuánto THC, CBD u otros cannabinoides hay en su hierba, porque, ya sabes, el cannabis de la calle no ha sido precisamente probado en el laboratorio. Pero si vives en una zona donde el cannabis es legal y puedes conseguir información fiable sobre la potencia de tu cogollo, asegúrate de hacerlo.

Esto cambiará tu experiencia con el comestible, ya que te permitirá hacerte una idea más clara de la concentración cannabinoide y de cómo dividir las dosis.

Por desgracia, muchas personas han tenido malas experiencias con los comestibles. Esto es debido a que a menudo contienen dosis altas de THC (que pueden causar efectos secundarios desagradables) y tardan mucho en surtir efecto (lo que significa que la gente piensa que no les ha hecho efecto, y al final acaban teniendo un mal viaje).

Acuérdate de empezar con una porción pequeña y espera hasta ver cómo reacciona tu organismo. Toma, por ejemplo, media dosis, y comprueba cómo te sientes después de 45 minutos o 1 hora, y entonces toma el resto de la dosis si es necesario, de esta forma, reducirás las posibilidades de tomar una "sobredosis" de comestibles.

Si te preocupa que la potencia de tus comestibles no sea lo suficiente alta, y crees que los alimentos podrían tener un poco más de "golpe", prueba con este truco: añade lecitina.

2. NO ECHES COGOLLO A TUS COMIDAS

NO ECHES COGOLLO A TUS COMIDAS

Esto puede parecer obvio para algunos de nuestros lectores, pero todavía nos sorprende cuánta gente cree que para preparar brownies solo hay que añadir el cogollo seco a la mezcla. Para dejarlo claro, no es así.

Si pones hierba seca directamente en tu plato favorito, lo único que vas a conseguir es arruinar tu comida. En primer lugar, la marihuana le dará un sabor horrible, y segundo, el material vegetal podría hacerte vomitar (porque, sorpresa, nuestro cuerpo no digiere bien las plantas no comestibles como el cannabis), y no te va a colocar.

Para añadir cannabinoides a tu comida, primero debes preparar mantequilla o aceite de cannabis, y después utilizarlos en la receta.

3. NO MALGASTES TU PRECIADA HIERBA

Algo importante que hay que saber, es que echar un montón de hierba en la mantequilla o el aceite no va a hacer que tus alimentos sean más potentes.

Las moléculas de grasa de la mantequilla y el aceite solo se pueden unir a cierta cantidad de cannabinoides. Si añades demasiado, solo acabarás malgastando la hierba. Lo mejor es seguir nuestras recetas para hacer mantequilla o aceite de oliva con cannabis.

4. LIMPIA Y ESCALDA LA HIERBA

LIMPIA Y ESCALDA LA HIERBA

Desafortunadamente, la mayor parte de la marihuana que llega a tus manos no suele estar muy limpia. Desde insecticidas y fungicidas a la clorofila natural, la hierba contiene un montón de impurezas que, francamente, tienen un sabor horrible.

Para hacer unos comestibles con mejor sabor y más saludables, asegúrate de limpiar la hierba dejándola en remojo con agua destilada durante unos 3 días, cambiando el agua cada 12 horas. A continuación, deberás escaldar el cogollo limpio hirviéndolo en agua durante 5 minutos, seguidos de un baño de hielo de 1 minuto. Después, podrás secar y descarboxilar el cannabis en el horno.

5. NO TE OLVIDES DE LA DESCARBOXILACIÓN

La descarboxilación es un proceso que ayuda a eliminar los átomos de carbono de los compuestos de la hierba, con el fin de activar los cannabinoides.

Al fin y al cabo, esta es la razón por la que se calienta la hierba (ya sea mediante la combustión o poniéndola en un vaporizador), para sentir su efecto psicoactivo.

Es cierto que se calentará mientras cocinas con aceite o mantequilla, pero si la descarboxilas primero, garantizarás que haya más cannabinoides en la comida de forma más rápida.

6. TRITURA LA HIERBA DE FORMA ADECUADA

TRITURA LA HIERBA DE FORMA ADECUADA

Hay numerosas recetas de comestibles que te dicen que tritures la hierba muy fina para asegurarte de que se infusione en el aceite/mantequilla. Lamentablemente, esto es algo que no debes hacer.

Si trituras o mueles tu cannabis demasiado fino, vas a terminar con unas minúsculas y arenosas escamas de hierba esparcidas por toda la comida, y, haznos caso, no quieres eso. Cuando prepares aceite o mantequilla de cannabis, deberás desmenuzar la hierba en trozos que sean lo suficientemente grandes como para quedar atrapados en un colador o estopilla.

La mejor forma de conseguir la consistencia adecuada es romper la marihuana a mano una vez que está limpia y escaldada.

7. NO APRIETES DEMASIADO

Casi todas las recetas de mantequilla o aceite de cannabis que hemos leído dicen que hay que estrujar la hierba para separarla de la grasa. Puedes apretar un poco, pero no te pases.

Si comprimes la hierba demasiado, también vas a extraer la clorofila de la planta, y a añadirla al aceite/mantequilla. Esto cambiará el sabor y el color del aceite o la mantequilla, y no para mejor. El sabor de la clorofila es muy amargo y muy fuerte.

8. NO SOBRECALIENTES EL HORNO

Esto es muy importante. Si descarboxilas o cocinas los comestibles por encima de una determinada temperatura, podrías perder un montón de potencia.

Muchas fuentes tienen opiniones distintas, pero la idea general es que para hacer comestibles con mantequilla o aceite de cannabis, se deben cocer en el horno a una temperatura de hasta 190°C. Esto es porque el producto horneado tendrá en su interior una temperatura ligeramente inferior. Sin embargo, tendemos a ir a lo seguro, por lo que te aconsejamos que mantengas la temperatura de tu horno por debajo de los 176°C.

Asegúrate siempre de controlar la temperatura. Utiliza un termómetro si puedes. Y, en caso de que el termómetro no sea muy preciso, mantén la temperatura por debajo de los 170°C.

9. PRUEBA LA COMIDA

Esto es bastante sencillo. Todo chef que se precie te dirá que pruebes siempre tu comida. Y esto también sirve para cuando cocinas con marihuana. Tanto si estás haciendo brownies como risotto, asegúrate de probar la receta antes de servir, para garantizar que tenga el sabor adecuado. ¡Pero no pruebes demasiado! Recuerda: son comestibles.

10. ALMACENA Y ETIQUETA LOS COMESTIBLES CON CUIDADO

Este consejo es quizás el más importante; asegúrate de almacenarlos de forma correcta.

La mayoría de comestibles no solo deben mantenerse refrigerados en un recipiente sellado para que duren más, también debes guardarlos fuera del alcance de niños, mascotas e incluso adultos que no deberían probar tus deliciosos comestibles.

Tú tampoco querrás comerlos por error justo antes de asistir a una reunión importante. Así que asegúrate de etiquetarlos, y tal vez sea una buena idea esconderlos incluso de ti mismo.