Historia y legislación de los coffeeshops de Ámsterdam


Historia y legislación de los coffeeshops de Ámsterdam

Los coffeeshops de Ámsterdam son famosos en todo el mundo y atraen a millones de turistas todos los años. Para muchos entendidos del cannabis, un viaje a Ámsterdam, capital de los Países Bajos, es como ir a La Meca.

Pero, contrariamente a lo que se cree, el sistema de coffeeshops holandés no es tan liberal como parece. Los establecimientos se deben adherir a unas estrictas regulaciones y el cannabis es técnicamente ilegal en todo el país. Entonces, ¿cómo funcionan exactamente estas tiendas?

La famosa cultura de los coffeeshops de Ámsterdam y otras zonas de los Países Bajos, se remonta a la década de los 80.

En aquella época, Holanda adaptaba su política de drogas para que fuera más tolerante con los consumidores a la vez que continuaba teniendo una firme actitud con el mercado negro.

Anteriormente, los Países Bajos tenían unas leyes sobre drogas muy parecidas a las de otros países del mundo. Tras la primera convención internacional del opio en La Haya en 1911, Holanda introdujo su primera Ley del Opio en 1919.

Esta ley estaba enfocada principalmente a controlar el comercio del opio, pero también se aplicaba a otras sustancias como la morfina, la cocaína, la heroína, los barbitúricos, las anfetaminas, etc. Durante los años 70, con el creciente consumo del cannabis, el hachís y el LSD, el gobierno holandés tuvo que modificar sus leyes para controlar todas las sustancias, distinguiendo claramente entre las drogas que presentan riesgos de adicción o daños físicos y las que no.

Esto dio origen a la distinción entre drogas "duras" y "blandas". Los cambios legislativos que introdujeron esta norma tuvieron lugar en 1976. En 1980, el gobierno holandés anunció que abandonaba el procesamiento de delitos relacionados con el cannabis y el hachís en determinadas circunstancias.

Esto básicamente hizo que la gente empezara a vender cannabis en coffeeshops y causó un enorme aumento del número de cafés en todo el país. Con el fin de controlar estas ventas, en 1996 el gobierno introdujo restricciones para los coffeeshops.

Coffeeshop Amsterdam

En la actualidad, para que estos establecimientos eviten enfrentarse a problemas legales, deben cumplir unas estrictas normas, que incluyen:

  • El coffeeshop no debe anunciar la venta de cannabis u otras drogas
  • No debe haber drogas duras en el inmueble
  • Los coffeeshops no pueden almacenar más de 500 gramos de cannabis en el local
  • No deben vender a menores de edad (menores de 18)
  • Las ventas por persona no deben superar los 5 gramos al día
  • No debe haber menores de edad en el local
  • El coffeeshop y sus clientes no deben causar ninguna alteración del orden público

Los coffeeshops están autorizados a vender comida y bebida, pero no alcohol. Las leyes publicitarias son más restrictivas que prohibitivas, por lo que muchos locales se siguen anunciando con los colores relacionados con el reggae/rasta, rojo, amarillo y verde, o con imágenes de hojas de marihuana, para indicar que venden cannabis.

El incumplimiento de estas normas es punible por la ley, y los coffeeshops se arriesgan a que se decrete un cierre temporal (de 3 a 6 meses) y, en algunos casos, permanente. Tampoco pueden operar dentro de un radio de 250m de un colegio.

POLÍTICA DE DROGAS HOLANDESA

Política de drogas holandesa

Mucha gente cree que la marihuana y otras drogas son legales en Holanda, pero no es así. Las drogas son ilegales, así como su posesión, cultivo y distribución. Sin embargo, los Países Bajos han adoptado un enfoque especialmente tolerante hacia el cannabis, que se considera una "droga blanda".

Esta distinción entre sustancias y las políticas tolerantes que han hecho tan famosos a los Países Bajos, forman parte de un plan para tratar el abuso de drogas como un problema de salud, en lugar de un problema delictivo. Por eso, la venta y posesión de pequeñas cantidades de marihuana son ilegales pero no están penadas por la ley.

EL PROBLEMA DE LA PUERTA TRASERA

Si bien la política de drogas de los Países Bajos es venerada por muchos, no está exenta de fallos.

Mientras que los consumidores pueden adquirir cannabis en un coffeeshop, la propia tienda no puede acceder de forma legal a la hierba que vende. Esto es debido a que el cultivo y la venta de grandes cantidades de cannabis siguen siendo ilegales bajo la legislación actual. Esto se conoce como el "problema de la puerta trasera", porque la "puerta principal de la tienda está abierta mientras que la trasera permanece cerrada".

Este problema es un tema candente en los Países Bajos, y muchas personas (incluso figuras políticas como alcaldes) están promoviendo el control del cultivo y la venta de cannabis para que los coffeeshops puedan operar de forma legal y la policía se ahorre los recursos que utiliza para perseguir las operaciones ilegales.

Pero la completa legalización del mercado del cannabis en los Países Bajos no es tan popular como se podría pensar, al menos entre sus líderes políticos. Por tanto, la política de puertas traseras sigue existiendo, y los coffeeshops continúan enfrentándose a los problemas que acarrea.