Cómo secar tus cogollos de cannabis


Cómo secar tus cogollos de cannabis

Tras ver cómo tu plantación atravesaba las fases de vegetación y floración de su ciclo vital, por fin llega el emocionante momento de recoger las bondades de tu hierba, repleta de cannabinoides. Sin embargo, simplemente porque sea el final del ciclo de vida de tus plantas, no significa que el trabajo importante se haya terminado.

Te esperan las tareas posteriores a la cosecha, el paso de secar tu hierba es extremadamente crucial. El secado puede parecer un proceso sencillo, al que no hay que dedicar demasiado esfuerzo o atención, cuanto antes esté lista mejor, ¿no? Eso significará que podrás disfrutar de los frutos de tu duro trabajo con tus amigos y prepararte para sembrar unas cuantas semillas más.

Aunque esto sería lo ideal, no es del todo cierto, así que la paciencia es importante. Secar tu cosecha correctamente la protegerá de posibles problemas de moho, mientras contribuye a conservar la potencia, el aroma y el sabor de tus flores.

CORTAR TU CULTIVO

Lo primero es lo primero. Tendrás que empezar a recoger tus cogollos cortando las plantas. Asegúrate de que escoges el momento ideal para la cosecha, porque una buena planificación es clave. Algunos prefieren manicurar primero las flores, es decir, limpiarlas de hojas, aunque esto también se puede hacer después de secarlas.

COLGAR LAS RAMAS

Un método de secado sería colgar las ramas, o incluso las plantas enteras, boca abajo en cuerdas, al igual que haces con tu colada de ropa. Lo ideal es cortar las hojas de tus flores si decides usar este método, para así incrementar el flujo de aire que reciben los cogollos.

Se deberían tomar medidas para asegurar que la temperatura ambiente se mantiene entre 18 y 23 grados centígrados para alcanzar un secado uniforme por todo el material.

La humedad también es otro factor importante al secar tu cannabis. Si es demasiado baja, tus flores podrían secarse demasiado rápido, afectando negativamente al sabor, olor y potencia. Si la humedad es demasiado alta, esto aumenta las posibilidades de aparición de moho en los cogollos, porque los hongos crecen en entornos húmedos.

Si te sucede esto, todas las flores infectadas quedarán inservibles y se deben descartar. Por esta razón, tienes que usar un higrómetro para controlar la humedad del espacio donde estás secando tu material, ayudándote de humidificadores y deshumidificadores para alcanzar un nivel relativo del 50 por ciento.

El proceso de secado también debería llevarse a cabo en un cuarto oscuro para evitar que la luz degrade la calidad de tus cogollos. El espacio escogido también deberá contar con una buena circulación de aire para evitar la formación de moho, lo cual puedes conseguir con ventiladores. Tanto usando uno rotatorio, como moviendo a menudo uno fijo, conseguirás un material seco de manera uniforme.

Siguiendo este método, tu hierba debería estar completamente seca en un período de 2-3 semanas. Si los tallos se rompen cuando intentas doblarlos, es que está lista. Si, en cambio, los tallos se curvan pero no crujen, continúa con el proceso de secado.

SECADO EN BANDEJAS

Las bandejas de secado se utilizan para distribuir los cogollos cosechados sobre ellas y permitir que reciban flujo de aire desde varias direcciones. Muchas se pueden encajar unas encima de otras o incluso vienen integradas en estanterías, por lo que puede ser una buena opción para quienes no dispongan de mucho espacio.

La desventaja es que lleva un tiempo cortar todos los cogollos uno por uno y limpiar las hojas y las ramas para colocarlos a secar. En este caso, se deberían seguir las mismas indicaciones relativas a oscuridad, humedad, temperatura, etc.