¿Cuántos gramos de hierba puedes obtener de una sola planta?


¿Cuántos gramos de hierba puedes obtener de una sola planta?

No hay ninguna duda de que el objetivo de cultivar marihuana es conseguir la mayor cosecha posible. Tanto si cultivas cogollos ricos en THC para obtener unas provisiones que te dejen fumado durante meses, como si cultivas flores cargadas de CBD para mantenerte centrado y relajado, el objetivo final es el mismo. Pero ¿qué pueden hacer los cultivadores para asegurar la máxima cosecha? ¿Cuánta hierba puede producir una sola planta?

LA GENÉTICA ES FUNDAMENTAL PARA LA CANTIDAD TOTAL DE COGOLLOS PRODUCIDOS POR UNA PLANTA

La genética de tus semillas juega un gran papel en la cantidad total de flores producidas al final del cultivo. Obviamente, a todo el mundo le gustaría plantar cepas sativas, tipo árboles, que pueden generar más de un kilo por planta; pero tenemos que ser realistas. Antes de escoger la genética de tus semillas, debes tener en cuenta el espacio y los recursos que tienes disponibles, y partir de esta base.

¿AUTOFLORECIENTES O FOTOPERIÓDICAS?

Una de las principales cuestiones al cultivar marihuana gira en torno a escoger cepas fotoperiódicas o cepas autoflorecientes. Las variedades fotoperiódicas suelen alcanzar un mayor tamaño, pero necesitan un cambio en el ciclo de luz para empezar a florecer. Al aire libre este proceso ocurre de forma natural, pero los cultivadores de interior deben añadir el cambio de luces a la lista de tareas de mantenimiento.

Por otro lado, las cepas autoflorecientes empiezan a florecer antes que las fotoperiódicas y no requieren un cambio en el ciclo de luces. Esto se debe a que contienen genes de Cannabis ruderalis, una subespecie adaptada a los climas del norte y a los diferentes ciclos de luz de estas regiones. Generalmente, las cepas fotoperiódicas producen unas cosechas considerablemente mayores, mientras que las autoflorecientes a menudo sacrifican el tamaño y la cosecha en detrimento de la velocidad - aunque este es un rasgo valorado por muchos cultivadores.

ÍNDICA O SATIVA: ESCOGER LA CEPA FOTOPERIÓDICA ADECUADA

Las variedades fotoperiódicas pueden dividirse en varias categorías, con rasgos diferentes debido a las características ambientales de sus regiones de origen. Las cepas sativas son las reinas a la hora de producir cosechas enormes en exterior, mientras que las cepas índicas son más arbustivas y no suelen superar los 2m de altura. Las sativas son plantas altas y larguiruchas por naturaleza, y algunas variedades no tienen problemas para alcanzar alturas gigantescas de 3m y producir cosechas de más de un kilo por planta. En cambio, las índicas suelen producir alrededor de 500g por planta. Dicho esto, algunas índicas se han desarrollado para producir cantidades excepcionales de cogollos gigantes y duros como piedras, y pueden ser igual de productivas en exterior en algunos casos, y más productivas en interior.

¿DÓNDE DEBES CULTIVAR PARA OBTENER COSECHAS ÓPTIMAS: EN INTERIOR O EXTERIOR?

Este es un factor que se reduce a la situación individual del cultivador. Si no tienes acceso a un jardín, o vives en una zona donde el cultivo está estrictamente prohibido, cultivar plantas enormes en exterior no es una opción factible. Pero aun así podrás sacar grandes cosechas en interior, siempre y cuando reúnas las condiciones óptimas de cultivo. Dicho esto, en la mayoría de casos, las cosechas de interior se quedan lejos de las cosechas producidas al aire libre.

Las plantas de exterior cultivadas directamente en la tierra tienen el lujo de poder expandir sus raíces según sus necesidades. Gracias a este firme anclaje subterráneo, las partes aéreas de la planta pueden crecer más grandes y robustas. Un sistema de raíces más grande y desarrollado también permite a las plantas absorber más oxígeno, agua y fertilizantes. Estos factores les permiten crecer a alturas impresionantes, lo que resulta en un mayor número de cogollos.

LA TIERRA Y EL FERTILIZANTE JUEGAN UN PAPEL IMPORTANTE

Las plantas de marihuana tienen necesidades nutricionales específicas, que deben satisfacerse para poder llevar las cosechas al límite. Las plantas necesitan 3 nutrientes en concreto por encima del resto. Se conocen como macronutrientes y son el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Durante la fase vegetativa, cuando las plantas todavía no han empezado a florecer, necesitan unos niveles ligeramente más altos de nitrógeno y potasio. En cambio, durante la fase de floración las plantas necesitan mayores niveles de fósforo y menores niveles de nitrógeno para producir unas cosechas óptimas. Durante el ciclo de cultivo, las plantas también requieren otros nutrientes en menores cantidades. Se conocen como micronutrientes, entre los que se incluyen el magnesio, calcio, zinc, hierro y azufre.

Si quieres cosechas enormes, tendrás que aportar la cantidad adecuada de nutrientes a tus plantas, sin llegar a fertilizarlas en exceso. En las plantas cultivadas en macetas, puedes añadir mezclas de fertilizantes durante las diferentes fases del cultivo para satisfacer sus necesidades nutricionales. Para esto, lo más fácil es comprar fórmulas premezcladas, que han sido especialmente diseñadas para este propósito.

Al cultivar directamente en la tierra, una forma ideal de ofrecer un gran espectro de nutrientes es aplicando compost. Al preparar el compost, debería contener aproximadamente el doble de materiales “verdes” (que alimentan a los microorganismos del suelo y aportan una fuente de nitrógeno) que de materiales “marrones” (que aportan bastante carbono). Estos materiales irán descomponiéndose hasta convertirse en un humus fino y oscuro, que contiene muchos nutrientes necesarios para las plantas de cannabis.

Para sacar la máxima cosecha de una cepa autofloreciente, tendrás que adoptar otro enfoque respecto a la tierra. Las variedades autoflorecientes no necesitan tantos nutrientes durante el ciclo de cultivo, prefiriendo una tierra ligera y aireada. Esto puede lograrse añadiendo perlita y fibra de coco.

LA ILUMINACIÓN ES FUNDAMENTAL

La iluminación tal vez sea el factor más importante para conseguir una cosecha exitosa. Las plantas usan la luz para llevar a cabo la fotosíntesis, que les permite crear su propia fuente de energía para poder crecer. Los cultivadores de exterior tienen el lujo de plantar directamente bajo el sol, lo que simplifica enormemente la iluminación. Pero, para los cultivadores de interior, la iluminación es uno de los diversos factores que deben tenerse en cuenta para crear un ambiente artificial idóneo.

Los cultivadores pueden escoger entre muchos tipos de luces de cultivo. Las LED son muy populares y requieren poca energía para funcionar; además, prácticamente no generan calor. Pero comprar estas luces suele suponer una mayor inversión que el resto de alternativas. Otros tipos de luces bastante habituales son las CFLs y las luces HID.

Independientemente del tipo de luz utilizado, lo realmente importante es el voltaje. Un cálculo estándar es que 1W producirá 1 gramo de flores. Esto se considera el máximo que puede producir una sola planta; lo que significa que, por ejemplo, si usas una luz de 600W podrías sacar una cosecha máxima de 600g por planta. Obviamente, aquí entran en juego muchas otras variables y normalmente las cosechas de interior se miden en g/m². Pero, en general, cuanto más potente sea tu fuente de iluminación, mejor será tu cosecha.

Una forma asequible de asegurar que estás iluminando adecuadamente tu cultivo es invertir en un luxómetro. Estos aparatos te permiten asegurar que proporcionas suficiente luz a tus plantas y te ayudan a detectar las zonas óptimas para el cultivo.

CUANTO MÁS CULTIVES, MÁS APRENDERÁS

Learn about the plant

Al igual que con cualquier otra actividad, cuanto más practiques, más habilidad adquirirás en el cultivo de marihuana, produciendo mayores cosechas como consecuencia. En tus primeros cultivos, llegar a la cosecha es un logro en sí mismo. Pero, pasado un tiempo, podrás conseguir cosechas más abundantes.

A medida que aumenta tu nivel de experiencia y destreza, serás mucho más eficiente al regar o fertilizar tus plantas, sabiendo cuándo es el momento exacto para llevar a cabo estas tareas. También serás más habilidoso y te sentirás más cómodo al manipular y dar forma a tus plantas, para forzarlas a producir más flores.

Hay muchas técnicas probadas y comprobadas para aumentar la cantidad y el tamaño de las flores, incluyendo métodos como el ScrOG, SOG, main-lining, topping y FIM, entrenamiento de bajo estrés (LST) y defoliación. La principal finalidad de estas técnicas es dar forma a las plantas para permitir una mayor entrada de luz, lo que dará como resultado mayores cosechas.