El “estereotipo del fumeta” y otros tópicos asociados a la marihuana


El “estereotipo del fumeta” y otros tópicos asociados a la marihuana

Si alguna vez has fumado marihuana y no vienes de una isla desierta, es muy probable que hayas escuchado más de un estereotipo sobre su consumo. Digamos que los tópicos y la hierba se combinan tan bien como… la propia hierba y los munchies.

Los que fuman hierba tienen realmente muchos tópicos asociados de los que preocuparse. La mayoría, los más clásicos, son simplemente negativos: los fumadores son vagos, desorganizados, o simplemente unos holgazanes pegados en el sofá que no paran de soltar teorías conspiratorias. Pero hoy en día los estereotipos se están moviendo en la dirección opuesta. Hasta el punto que colocarse hasta las cejas vuelve a “molar”.

Esta tendencia tiene mucho que ver con el cambio en las leyes a lo largo de varias generaciones. Dicho lo cual, los clichés siempre terminan apareciendo. Simplemente varían, y he aquí la cuestión que nos ocupa. No conviene olvidar que hay tantos tipos de consumidores de marihuana como usos distintos tiene esta. Así que, ¿por qué ocurre esto y en qué medida te afecta?

EL ESTIGMA SE VUELVE GUAY… A VECES

El estigma se vuelve guay… a veces

Los estereotipos no son más que una señal de un cambio cultural. En el caso que nos ocupa, derivado de la creciente aceptación y difusión de una droga en concreto. Por ello, los estereotipos que existen hoy en día sobre la hierba no son todos necesariamente malos.

Sin embargo, el consumo de cannabis en particular ha sido estigmatizado de forma deliberada durante el último siglo. Según las falacias más antiguas, fumar hierba provocaba la necesidad de bailar e incluso de mantener relaciones sexuales con personas de otras razas. Además también ayudaba a desarrollar un gusto por el jazz, por aquel entonces igual de estigmatizado debido a sus raíces afroamericanas.

Más adelante, el gobierno de los Estados Unidos comenzó a asociar el consumo de cannabis con actitudes radicales, entre las que para los hombres destacaba el dejarse el pelo largo o quemar las cartillas militares.

A ello se suman, por supuesto, las supuestas “pruebas” médicas que promovían el concepto de que fumar marihuana equivalía a algo así como un viaje directo al infierno. Lo que se quería dar a entender es que los fumetas acababan desempleados, con problemas mentales o incluso eran víctimas de rechazo social. Las personas que fumaban hierba, en otras palabras, exhibían comportamientos antisociales, por lo que algo “fallaba” en ellos. Y los consumidores que por desgracia sí mostraban algunos de estos síntomas, eran utilizados como paradigmas andantes debido a su condición.

Fuma hierba y engordarás, te pasarás todo el tiempo viendo la tele y comiendo bolsas de patatas fritas. Claro que estos tópicos se han actualizado, y ahora incluyen navegar por internet o jugar a videojuegos. No olvidemos el recurso fácil de que te pudrirás en la cárcel. O que terminarás sin amigos y morirás solo, en un hotel barato y sin ropa interior. No hay piedad con los fumetas.

CÓMO IDENTIFICAR A UN “FUMETA”

Cómo identificar a un “fumeta”

Un “fumeta” es básicamente alguien que fuma hierba. Si bien se puede usar de forma peyorativa, las cosas están cambiando. Pero en definitiva se refiere a alguien que fuma de forma habitual.

¿Pero qué hay de cierto en que la marihuana te vuelve más “relajado”? Pues… todo, la verdad. Esta es la razón principal por la que la consumen por prescripción médica las personas que padecen ansiedad. Los cannabinoides afectan a la química de tu cerebro y de tu cuerpo para eliminar el dolor, esa gran causa del estrés. Y como resultado, toda la tensión constante que le acompaña.

¿La hierba te vuelve estúpido? La respuesta a esta pregunta es un no rotundo. De hecho, uno de los tópicos modernos sobre los consumidores de cannabis es su pericia con las nuevas tecnologías, el típico friki informático. Y este perfil suele corresponderse con personas bastante inteligentes, ¿no? Al fin y al cabo saben cómo escribir código, a diferencia de la mayoría de nosotros, simples mortales. La inteligencia, en otras palabras, tiene poco o nada que ver con el consumo de cannabis.

¿Provoca la marihuana que te vuelvas “antisocial”? Bueno, es una posibilidad. Pero muchas de las personas que la consumen también están acostumbradas a trabajar por cuenta propia. La creatividad y la concentración mental son la carta de presentación de muchos de sus consumidores. Y la mayoría trabajan solos. Escribir código, una novela o pintar un cuadro no son actividades precisamente colectivas.

¿Es el cannabis el responsable de que vistas, andes, comas o tengas un aspecto físico particular? Por favor, creo que todos sabemos cuál es la respuesta. ¿Visten todos los supuestos fumetas con prendas con el símbolo de la planta? No. ¿Tiene algo que ver con un determinado estilo de vida? Quizás. Pero esto significa identificarte voluntariamente con el cannabis, es decir, vivir de forma no tradicional (sea lo que sea que esto signifique).

Hubo un tiempo en que el gobierno estadounidense difundió la idea de que la marihuana te podía “volver” gay.

Cómo identificar a un “fumeta”

Uno de los esterotipos sobre la marihuana más interesantes tiene que ver con el género. Hasta ahora, la mayoría de consumidores que lo reconocen abiertamente todavía son fundamentalmente hombres. Y así lo han venido reflejando los medios. Pero existe un movimiento femenino muy fuerte relacionada con la hierba que aún está comenzado a salir a la luz, en especial entre los millenials.

Mujeres que compran su propia hierba, que la consumen y escriben sus experiencias con esta planta. Entre ellas, algunas que escriben sobre este sector o trabajan en él de alguna manera. Pero también hay chicas que cultivan o son propietarias de un negocio legítimo relacionado con la hierba.

Así que si existen estereotipos sobre los consumidores de hierba, ¿cómo no va a haberlos sobre los “fumetas”? Por supuesto que los hay. Pero muchos de ellos no significan nada en absoluto.

EL HUMOR DE FUMETAS SIGUE SIENDO DIVERTIDO

Con esto no queremos decir que los fumetas en particular no tengan humor. Porque lo tienen, y mucho, sobre todo respecto a sí mismos.

Esta es una lista de 10 supuestos “atributos” del fumador. Sitúate en la clasificación: si sacas más de 100 puntos entonces deberías considerarlo aceptable, no necesariamente acudir a rehabilitación. Lo más probable es que consumas con fines terapéuticos. Así que puntúa tu aptitud del 1 al 10 en cada uno de los siguientes aspectos.

  1. Fumas hierba con tus amigos y también solo. Concédete 10 puntos extra si ingieres algún tipo de cannabinoide al menos una vez al día.
  2. Dominas la jerga, es decir, al menos sabes la diferencia obvia que existe entre las variedades índica y sativa. Pero si quieres optar a los 10 puntos, deberías ser capaz de distinguir las diferencias entre las distintas variedades de Kush, los híbridos puros de última generación que actualmente ganan los concursos y copas, y muchos más. También puedes hablar con conocimiento de causa sobre potencia eléctrica y cosecha por metro cuadrado porque eres un auténtico profesional del cultivo casero, a pesar de que ninguna autoridad te haya otorgado una licencia legal. Sumas 10 puntos extra si comprendes el impacto de los flavonoides y/o los terpenoides. Y si tienes una autorización oficial para cultivar hierba en cualquier parte del globo, recompénsate con una medalla de oro y otros 10 puntos.
  3. Cuentas con tu propio equipo, incluidos utensilios de cocina de cualquier tipo.
  4. Puedes consumir cannabinoides más de una vez al día, de cualquier forma. Los que fumen más de 1 gramo al día, por la razón que sea, pueden anotarse otros 10 puntos.
  5. Has fumado o ingerido hierba antes de algún evento importante de tu vida, ya sea con tus padres, tu jefe o tu pareja actual. Súmate 10 puntos extra si no les importó, o bien si te desheredaron, despidieron, etc.
  6. Has fumado hierba de forma planificada, antes de hacer cualquier actividad, bien por diversión o porque tenías una tarea por delante. Otórgate 100 puntos extra si no eres capaz de hacer algo a menos que ingieras marihuana a causa de alguna afección de tipo crónico. Sin miedo.
  7. Las palabras mágicas “weed porn” significan algo para ti o directamente te pones cachondo al escucharlas. Concédete al menos un par de puntos si sabes de qué estamos hablando. Esta obsesión va más allá del sexo, y si comienzas a babear al pensar en ello, acabas de lograr automáticamente los 10 puntos extra. Sabemos que suena raro, pero confía en nosotros, es adictivo. Cuando lo veas, sabrás a qué nos referimos.
  8. Tienes un lugar favorito para consumir hierba. Quizás al aire libre, o puede que sea en la bañera, cubierta de burbujas, o en una cabaña, o después de haber firmado un contrato con un nuevo cliente. Sea como fuere, si tienes un lugar o ritual preferidos, bienvenido al club, eres uno de los nuestros. Sumas 10 puntos en base a lo espectacular que sea el lugar o ritual del que estemos hablando. Y sí, si incluye sexo también suma.
  9. Posees alguna prenda típica del fumeta. O las rechazas de plano. Aquí vale por igual cualquier postura extrema para sumar puntos. Pero debes puntuarte de forma adecuada. Si quieres lograr el 10 porque eres aficionado a la ropa de porrero, deberías al menos tener colecciones ordenadas por color, e incluso por año, y de ahí en adelante. Pero si tú también fumas a menudo y no tienes nada de ropa de marihuana, eres un crack. Tan solo recuerda que debes ser todo un purista. ¿Estás seguro de que no te has traído ningún bolígrafo o parafernalia de la última feria de la marihuana a la que has acudido? ¿En serio? Si tan seguro estás, apúntate un 10, pero deberías cerciorarte antes de adjudicarte la máxima puntuación.
  10. Nunca has tenido una mala experiencia con la hierba. Ni tan siquiera toser, reírte cuando no debías, ser arrestado, etc. Venga, sé sincero. Si logras un cero en esta pregunta es que o bien te estás mintiendo a ti mismo, o entonces ya te habías encendido un canuto al llegar a esta línea. Una buena prueba para saber de qué pasta estás hecho. Aunque todavía no le hayas dado una calada.