Cómo saber si tu marihuana está contaminada


Cómo saber si tu marihuana está contaminada

Uno de los argumentos más poderosos a favor de la legalización del cannabis, es que nos permitiría arrebatar la industria al crimen organizado y en su lugar crear un producto regulado, fiable y de calidad.

Es una buena noticia para todo el que viva en una zona en la que la venta de marihuana está legalizada y regulada. Por desgracia, la inmensa mayoría de consumidores siguen enfrentándose al problema de la prohibición, lo que significa que podrían estar adquiriendo su hierba de proveedores no demasiado fiables.

Uno de los mayores problemas del consumidor de marihuana de mercados ilegales, aparte de los jurídicos, es la calidad del producto que compra. En zonas en las que la venta del cannabis aún es ilegal, no es raro obtener marihuana "contaminada".

¿QUÉ CONTAMINANTES SE PUEDEN ENCONTRAR EN LA MARIHUANA?

El cannabis puede estar contaminado de varias maneras que veremos a continuación.

La marihuana contaminada es toda hierba a la que se ha añadido algún tipo de sustancia extraña que le otorga una textura áspera o arenosa.

El cannabis contaminado se suele rociar con todo tipo de materiales, desde azúcar y arena a minúsculas partículas de sílice o vidrio, para aumentar el peso de los cogollos y hacer que parezca que tienen más tricomas.

Algunas personas también añaden detergente en polvo para que parezca que produce un montón de "kief", y otros distribuidores rocían sus cosechas con combustible diesel, orina de mofeta o perfume, o las guardan en recipientes cerrados con queso o pieles de fruta con el fin de recrear los perfiles aromáticos de variedades populares.

Además, el cannabis también se puede contaminar cuando no se lavan sus raíces correctamente.

Este lavado es un proceso que consiste en verter una gran cantidad de agua sobre la tierra de plantas en floración para "aclarar" el suelo y las raíces de las plantas de cualquier acumulación de sustancias químicas.

Esto se suele llevar a cabo justo antes de la cosecha.

Aunque el lavado se considera un proceso esencial por la mayoría de cultivadores, algunos se lo saltan y acaban produciendo una hierba muy tosca, con un sabor y olor químico.

Por último, el cannabis también se puede contaminar con otras drogas más duras. Si bien esto no es muy común, algunos traficantes mezclan su hierba con otras drogas para ocultar la mala calidad de su producto.

Algunas personas también ponen deliberadamente cocaína o LSD en sus canutos.

PELIGROS DE UNA MARIHUANA CONTAMINADA

Peligros de una marihuana contaminada

Los peligros de consumir hierba contaminada son evidentes.

La mayoría de productos utilizados para hacer que la marihuana sea más potente o huela distinto (como diesel, vidrio, sílice, detergente u orina de mofeta), suelen ser altamente tóxicos y definitivamente no sientan bien al cuerpo.

Y lo mismo se puede decir de cualquiera de los productos que podrían contaminar el cannabis cuando no se ha lavado adecuadamente. No es raro que los cultivadores de cannabis (especialmente los que trabajan en mercados ilegales) utilicen productos químicos para potenciar el rendimiento de sus plantas o protegerlas de plagas y/o moho.

Cuando las plantas no se lavan de forma correcta, estas sustancias permanecen en el material vegetal y pueden entrar en el cuerpo a través de los pulmones (cuando se fuma o vapea) o del sistema digestivo (cuando se ingiere).

Además, cualquier droga dura mezclada con el cannabis puede alterar el subidón y generar efectos secundarios para los que podrías no estar preparado.

CÓMO COMPROBAR SI TU HIERBA ESTÁ CONTAMINACIÓN

Es prácticamente imposible descubrir la contaminación química de la marihuana a menos que se tenga acceso a un laboratorio. Sin embargo, existen algunas formas básicas de saber si el cannabis es seguro.

Empieza observando tus cogollos con una lupa, prestando especial atención a cualquier cristal grande, sobre todo a lo largo de los tallos.

También puedes frotar un cogollo entre los dedos para ver si tiene una textura yesosa o granulosa causada por arena, vidrio o azúcar.

A continuación, genera un poco de kief triturando la marihuana con un grinder con depósito de kief o frotándola contra una media o filtro de seda. Coloca el kief en una superficie limpia, rueda un vaso sobre él, y presta atención a cualquier ruido de raspado o agrietamiento.

Si escuchas unos de estos sonidos, tu hierba podría contener partículas de sílice o vidrio.

También puedes restregar el kief con cuidado en un CD en blanco y comprobar si se produce algún arañazo.

A continuación, analiza el olor de la marihuana. Colócala en un frasco o una bolsa con cremallera, mete la nariz dentro y respira hondo, prestando atención a cualquier fragancia que no debería estar ahí (como perfume, por ejemplo). La hierba de calidad debe tener un olor limpio y puro.

También puedes encenderte una pequeña muestra y examinar el olor y el sabor del humo. Una vez más, la marihuana de calidad debe saber y oler "bien". Si notas algo extraño, algún olor/sabor químico, te aconsejamos que procedas con cautela.

Una última forma de verificar si tu cannabis está contaminado es observar la ceniza de un porro o bong. La hierba contaminada suele tener una ceniza dura (a veces, especialmente negra) que permanece en el canuto cuando se le da unos golpecitos con el borde del cenicero, por ejemplo.

El problema de la hierba contaminada es más probable que se dé en zonas en las que es ilegal y, por lo tanto, está sin regular. Sin embargo, a medida que más países cambian sus políticas en materia de consumo medicinal y recreativo, es más probable que se pueda obtener un producto fiable y de mejor calidad.