Todo sobre el lavado de raíces para tus plantas de cannabis


Todo sobre el lavado de raíces para tus plantas de cannabis

Tanto el cultivador casero más experimentado como el más inexperto necesitan entender el concepto del "lavado de raíces" en plantas de marihuana y por qué es tan importante para obtener una cosecha exitosa. Con suerte, este proceso infravalorado pero sencillo, puede marcar la diferencia entre un desastre desagradable y difícil de quemar y un producto de gran calidad y sabor.

Aunque lavar las raíces no es complicado, hay varios factores clave que debes tener en cuenta para llevar a cabo esta tarea correctamente. A continuación, echamos un vistazo a todo lo referente al lavado de raíces de tus plantas, desde el mejor momento para hacerlo hasta la importancia de este proceso para los resultados de tu cultivo.

¿QUÉ ES EL LAVADO DE RAÍCES?

Los clásicos métodos de cultivo de marihuana en sustrato exigen al cultivador administrar tres nutrientes esenciales: nitrógeno, fósforo y potasio, o NPK, para apoyar el crecimiento vigoroso y la producción de sus plantas de cannabis.

Aunque estos elementos pueden aumentar la capacidad de la planta para desarrollarse en condiciones complicadas y florecer con potentes cogollos de aspecto envidiable, un desequilibrio en el factor NPK puede afectar al producto resultante de formas poco recomendables. Aquí es donde entra en juego el lavado de raíces.

En términos sencillos, el lavado de raíces es el proceso de regar tus plantas sin añadir abonos para eliminar las formaciones de sustancias químicas del interior de los tejidos vegetales. Básicamente, esta situación obliga a las plantas a absorber y procesar el exceso de nutrientes sin almacenar ningún mineral innecesario.

Aunque el agua pura está libre de aditivos, contiene concentraciones mínimas de nutrientes esenciales como el calcio, que afectan positivamente al crecimiento y no necesitan de la intervención humana. Algo a tener en cuenta cuando se lavan las raíces, es optimizar el pH de tu agua. Regar cannabis con un pH demasiado elevado o reducido, puede afectar a la concentración de sales en tu plantación y producir los mismos resultados que no haber lavado las raíces.

¿POR QUÉ LAVAR LAS RAÍCES?

Las consecuencias de no haber lavado las raíces de una planta se aprecian fundamentalmente en la fumada. Algunos síntomas claros son humos con sabores demasiado fuertes y con toques "químicos", así como una ceniza demasiado negra, que contrasta con el color gris que debería tener. Además, la flor puede presentar dificultades para quemar, provocando una frustración innecesaria al consumidor.

El lavado de raíces es, en cierto modo, una solución polivalente para garantizar que tus plantas no hayan recibido demasiado abono. Este proceso de irrigación permite una cosecha con mejor sabor, simplemente aplicando agua como lo harías con cualquier otra planta que tengas en casa, ¡no hay ninguna razón para no hacerlo!

Aunque un cogollo obtenido de una planta que no se ha sometido a un lavado de raíces no es el fin del mundo, es un recordatorio de que todo tu trabajo se puede ver afectado por el más mínimo error. Los cultivadores más experimentados te recordarán que no puedes saltarte ningún paso y esperar obtener un producto estupendo. Hasta las tareas más banales tienen importancia en el proceso de cultivo y se han aplicado durante muchos años por alguna razón.

Cuando se lavan las raíces, debemos asegurarnos de administrar agua suficiente para absorber los nutrientes y extraerlos. Esto puede hacer necesario regar la planta una vez, esperar un rato, y luego añadir más agua hasta que sale limpia por los orificios de drenaje de la maceta.

¿CUÁNDO LAVAR LAS RAÍCES?

Dar con el momento oportuno para empezar a lavar las raíces de tus plantas depende de tu método de cultivo y la cercanía al momento de la cosecha. Cuando cultivas en sustrato, los cultivadores suelen empezar a lavar las raíces unas dos semanas antes de cortar las plantas, hacia el final del ciclo de vida, cuando los tricomas empiezan a adquirir colores blanquecinos.

Lavar las raíces de tus plantas demasiado temprano o con mucha frecuencia provocará la pérdida de demasiados minerales, limitando la capacidad de las plantas para florecer y producir cogollos. Aunque no queremos un exceso de minerales, tampoco debemos privar a las plantas de los nutrientes que necesitan para desarrollarse con fuerza. Otra consecuencia de lavar las raíces demasiado pronto es que se generan muchas hojas amarillentas o descoloridas que dan a la planta un aspecto poco atractivo.

INCONVENIENTES DEL LAVADO DE RAÍCES

El lavado de raíces no es un proceso ideal. Inevitablemente, el agua no será capaz de limpiar todo el NPK y el resto de sustancias químicas del sistema radicular y el tejido de la planta, sin embargo, las concentraciones se reducirán significativamente.

En el mercado hay otros métodos para el lavado de raíces a tu disposición, que garantizan una gran eficacia en la eliminación de abonos, aunque estos procesos podrían arruinar el sistema radicular de una planta, entre otros efectos no deseados.

Cultivar es un proceso variable, que depende de multitud de factores, incluyendo entre otros, el lavado de raíces. En casos donde se administran niveles máximos, casi tóxicos, de fertilizantes, las manifestaciones negativas de no lavar las raíces pueden ser importantes. En sistemas hidropónicos cultivados correctamente, con concentraciones adecuadas de estos elementos en cada fase del ciclo de vida, saltarse el lavado de raíces tendrá un efecto menos apreciable.

Tanto si cultivas con sistemas hidropónicos como si lo haces en sustrato, el lavado de raíces es una técnica imprescindible en el cultivo de cannabis moderno, aunque sólo sea por precaución. Aunque es posible que el lavado de raíces no mejore significativamente el sabor de tus cogollos, no hacerlo conlleva el riesgo de convertir tu cultivo en un desastre que se podía haber evitado fácilmente.

¡PRUÉBALO!

La única manera de averiguar por ti mismo si hacer un lavado de raíces supone una diferencia es realizar un experimento particular. Una buena técnica es cultivar dos esquejes de la misma variedad de marihuana al mismo tiempo y en exactamente las mismas condiciones. Nos referimos a la misma rutina de luz y de riego, con abono idéntico.

Cuando llegue el momento de lavar las raíces, hazlo sólo con una planta. Una vez hayas recogido, manicurado y curado las flores, haz una cata y comprueba los resultados. Podrás distinguir inmediatamente si el cogollo sabe "bien" o será mejor convertirlo en cannabutter.